Mensaje a los Senadores
El futuro de su familia y el de la Familia en Chile están en sus manos
Ante la inminencia de la aprobación del funesto divorcio vincular, haga llegar al o a los senadores de su elección su rechazo a esta iniciativa destructora de la familia.
Sr. Senador:
En mi calidad de católico vengo a exigir de Ud. que, como mi representante en el Senado, rechace la ley de divorcio vincular que se tramita actualmente. En reciente discurso a la Rota Romana, SS Juan Pablo II afirmó claramente que los católicos debemos ejercer una, "oposición decidida a todas las medidas legales y administrativas que introduzcan el divorcio o equiparen las uniones de hecho, incluso las homosexuales, al matrimonio", cfr. Juan Pablo II, Discurso a la Rota Romana, 28 de enero, 2002). Por esta razón, cuento que Ud. votará en defensa de la familia chilena diciendo NO al proyecto de divorcio. En caso contrario, me veo obligado a comunicarle que, si Ud. aprueba el proyecto divorcista, no contará con mi voto en ninguna elección futura, pues no representará mis más sagrados valores morales.
Envíe copia de este email a todos su conocidos
Si actuamos con toda urgencia , aún podemos evitar un golpe mortal a la familia chilena. Se trata de la aprobación de la ley de divorcio vincular que está por ser aprobada en estos días en el Senado. Sí, para medir toda la gravedad del mal que cometerá el senador católico al aprobar la ley que destruye el matrimonio indisoluble, considere que:
1.- Conforme enseña el Catecismo de la Iglesia Católica, "hay comportamientos cuya elección es siempre errada porque ésta comporta un desorden de la voluntad, es decir, un mal moral" (cfr. canon 1761). Dentro de estos comportamientos errados está el de aprobar una ley de divorcio que, "es una verdadera plaga social" (cfr. canon 2385). En virtud de ello, el legislador que conociendo estas enseñanzas vota a favor del divorcio "comete objetivamente un mal". (cfr. Mons. Antonio Moreno, Arzobispo de Concepción, "El Mercurio, 12 de junio, 2002)
2.- "En el caso de una ley intrínsecamente injusta -como es el caso de esta ley de divorcio- nunca es lícito someterse a ella, 'ni participar en una campaña a favor de una ley semejante, ni darle el sufragio del propio voto'" (cfr. Evangelium Vitae, 73). "Por otra parte, los agentes del derecho en el campo civil deben evitar implicarse personalmente en lo que conlleve una cooperación con el divorcio", (cfr. Juan Pablo II, Discurso a la Rota Romana, 28 de enero, 2002, "L'Osservatore Romano", No.5, 1 de febrero, 2002).
3.- Los parlamentarios católicos que justifican la aprobación del divorcio argumentando que lo hacen para "fortalecer la familia", desconocen ilícitamente la voz unánime de los Obispos y los llamados urgentes del Papa, los cuales "constituyen un magisterio que un católico no puede desconocer legítimamente", (cfr. Mons. Antonio Moreno, Arzobispo de Concepción)
4.- "No hay que rendirse ante la mentalidad divorcista", al contrario, se debe ejercer una "oposición decidida a todas las medidas legales y administrativas que introduzcan el divorcio o equiparen las uniones de hecho, incluso las homosexuales, al matrimonio", (cfr. Juan Pablo II, Discurso a la Rota Romana, 28 de enero, 2002, "L'Osservatore Romano", No.5, 1 de febrero, 2002).
* * *
Como Ud. ve, es de la máxima urgencia y una grave obligación, que los católicos favorables a la integridad familiar no nos dejemos avasallar por la propaganda divorcista. Por esto, lo invito a: 1) Exigir al Senador por el cual Ud. votó, o al que lo represente en esta grave instancia, que se oponga a la aprobación del divorcio vincular. Dígale que en caso contrario, Ud. no podrá apoyarlo en una próxima elección. 2) Enviar este e-mail de inmediato al senador, o a los Senadores, a los cuales Ud. prefiera dirigirse de la lista adjunta. Sólo necesita llenar sus datos, escoger el senador y enviar. 3) Por favor, envíe este mensaje a toda la lista de sus conocidos, para que el mayor número de personas puedan protestar ante de los senadores divorcistas y evitar que sea aprobado. No hay tiempo que perder. El divorcio es el primer paso para la demolición de la Familia. Si no lo detenemos hoy, es claro que mañana tendremos las leyes del aborto, de las uniones homosexuales, etc., con toda su secuela de amoralidad y degradación social.