Tradición y Acción

a nuestros compatriotas

Comunicado nº 1

 

 

Suma insensatez,  vender al INOCENTE para salvar inocentes nonatos

 

DIOS, SEÑOR Y CREADOR DEL UNIVERSO,

GRAN VÍCTIMA Y PRINCIPAL PROSCRITO

EN EL DEBATE SOBRE EL ABORTO

 

Contra su Creador rugieron las naciones, y los pueblos meditaron insensateces; de tal modo que ya es voz común de los enemigos de Dios: Apártate de nosotros. De aquí que ya casi se haya extinguido por completo en la mayoría de los hombres el respeto al Eterno Dios sin tener para nada en cuenta su voluntad suprema en las manifestaciones de la vida pública y privada. Más aún, con todo su esfuerzo e ingenio procuran que sea abolida por completo la memoria y noción de Dios

 

No tenemos en el ejercicio del pontificado otra mira que restablecer todas las cosas en Cristo a fin de que Cristo sea todo y en todos

San Pío X1

 

 

            Dios quiera que el veto presidencial a la inicua ley de impunidad para el crimen del aborto, aprobada en ambas cámaras -un pecado que clama al Cielo y pide a Dios por venganza2 prosperando, disminuya en parte el mal, bloquee los aspectos más totalitarios de ese estatuto legal propio a los peores regímenes nazi-comunista; un (des)orden jurídico que es el más abiertamente contrario a la Ley de Dios, y a la Ley Natural, ya aprobado en América Latina; un precepto legal que permite la impunidad para desaparecimientos en masa de nonatos cruelmente exterminados; que permite transformar el seno materno -destinado por Dios y la naturaleza a la protección y amparo de la inocente e indefensa creatura- en la más tenebrosa, horripilante y vil cámara de torturas; un dispositivo legal que -en su totalitarismo comuno nazi fascista- obliga a hospitales, inclusive privados, y a médicos, a desobedecer a Dios y asesinar con requinte de crueldad, apenas colocando una débil, apresurada y relativa objeción de consciencia; un instrumento jurídico que desconsidera la voluntad del padre y aún permite, en el caso de menores, pasar por encima de la recta oposición de quien ejerce el patrio poder.

            En suma, se trata de un veto parcial3 a un estatuto legal esencialmente ilegítimo que de modo primordial, y antes que todo, ofende gravemente a Dios, niega los derechos inalienables del Creador, viola Su divina Ley, pisotea brutalmente la dignidad de la creatura humana hecha a Su Imagen y Semejanza; y atrae la Cólera Divina.

 

El Veto, por tanto, es un imperativo moral ineludible al que a ningún Gobernante le es lícito omitirse. 

           

            Sin embargo -¡O tempora! ¡O mores!- Dios Todopoderoso, el Gran y Substancial Ofendido, el Principal y Gravemente Desobedecido, de Quien Todo Depende y sin Cuya Ayuda no saldremos adelante, Él es Inexcusable e Inexplicablemente Proscrito de este vital debate, como si Nada tuviera que ver, o como si fuese vergüenza mencionarlo, invocarlo, recordarlo… Como si Sus Mandamientos divinos y eternos hubieran perdido su valor y su fuerza.

 

            Hasta en declaraciones episcopales, Él, y Sus Sagrados Mandamientos –uno de los cuales prescribe solemnemente “No Matarás”- son puestos de lado. Inclusive se llega en declaración pública a afirmar –subrayándolo- que esta cuestión -que es en su esencia íntimamente relacionada con Él y con la doctrina tradicional de la Iglesia- no es asunto religioso, apenas natural.4

 

            Tales declaraciones infunden en el observador desprevenido la impresión -tales son las omisiones de Él y de la doctrina tradicional de la Iglesia en que se incurre- que se quiere construir un mundo sin Dios; una Paz y una Convivencia entre los hombres, exiliando a Nuestro Señor Jesucristo. Se diría que, al igual que en tiempos de Herodes y de Caifás, el precio de la convivencia pacífica que se quiere imponer, sería el divorcio de Dios, la expulsión sino la “muerte” del Creador y Redentor. “Os conviene que muera un hombre por el pueblo, y no que toda la nación perezca” (Juan XI, v. 50) ¡Qué Ilusión! ¡Qué Pecado!

 

            Se nos argumenta en esas declaraciones, como fundamento del rechazo al aborto, que el “denominador común de la naturaleza humana”, el “referente universal de la humanidad… que asegure los derechos humanos”, se resume en una vaga e imprecisa referencia a “presupuestos naturales que preceden al mismo existir humano5 y así lo exige.

 

            Es verdad que lo exige, mas, ¡cómo se hace sentir la falta de la doctrina tradicional de la Iglesia!¡qué diferencia, por ejemplo, con los límpidos y católicos conceptos de Plinio Corrêa de Oliveira, Vir Catolicus, Totus Apostolicus, Plene Romanus, como reza la lápida de su tumba, cuya doctrina fuera elogiado por altísimo documento de la Santa Sede como “eco fielísimo de todos los documentos del Supremo Magisterio de la Iglesia”! 6

           

            En entrevista de prensa, el fundador de la TFP brasileña e inspirador de las demás, se refería, no a una vaga, indefinida y elástica moral laica, como la defendida en el Senado por el ex presidente, Dr. Sanguinetti 7, que le permite dar su voto a esta inicua ley y aún a oponerse al veto presidencial, sino a algo muy definido: la MORAL CATOLICA, verdadera, autorizada, sólida, inequívoca, norma de vida obligatoria y no apenas un referente o un mínimo común denominador. En pocas palabras así la define: “... es el conjunto de los preceptos revelados por Dios en lo alto del Sinaí o sea el Decálogo, más los preceptos y los consejos evangélicos revelados por Nuestro Señor Jesucristo que dan en consecuencia el proceder del cristiano, definen el espíritu y el alma del cristiano; o sea la Moral Católica8     

 

            Por el contrario, ese mínimo común denominador al que se apela, es por definición relativo, y en nuestros días viene siendo un residuo en descomposición cada vez más mínimo y menos común, precisamente por el olvido y el abandono de la Moral católica y su sustitución por una así llamada moral laica, que reniega del Dios Uno y Trino, que es el verdadero Dios. Apelar a ese mínimo común denominador, sin mencionar a Dios que es el Autor de la Ley Natural, y afirmar todavía, subrayándolo, que no es un denominador de contenido religioso, es, cualquiera que sean las intenciones, insinuar y/o promover el advenimiento de una era nueva, una convivencia sin Dios, en que el Creador y Sus mandamientos no son más la norma que asegure verdaderamente el respeto de la dignidad humana. Una era en que Dios es exiliado y proscripto

 

            Esto, que seguramente no es la intención del autor de las declaraciones en comento, es, no obstante, algo que sus palabras, sobre todo en el ambiente actual, no solamente no impiden que se deduzca, sino que para allá encamina los espíritus. Impresión que se ve fortalecida si se considera que no se oyen otras voces pastorales que desentonen de ésta, todas están en esta misma diapasón.

 

Sin embargo

 

            “Buscar paz sin Dios es un absurdo; porque donde falta Dios está desterrada la justicia, y no habiendo justicia es vana toda esperanza de paz. La obra de la justicia es la paz”

 

              Así nos alerta proféticamente San Pío X y al mismo tiempo nos señala un deber:

 

            “Es necesario que nos esforcemos por todos los medios sin perdonar fatigas en arrancar de raíz esta monstruosa y detestable iniquidad, propia de los tiempos que vivimos: la suplantación de Dios por el hombre”9

 

            Tradición y Acción por un Uruguay Auténtico Cristiano y Fuerte, consciente de la gravedad y de la importancia, que en esta hora y en estas circunstancias, adquiere este deber, cumple su obligación llamando la atención de sus compatriotas para el CRIMEN MAYOR que, por encima de la licencia para el asesinato de inocentes, se está perpetrando: Exilio, Proscripción y “Muerte” de Dios, en las almas y en la sociedad

 

            Un crimen que no se repara ni se atenúa con el Veto presidencial

           

            Para salvar a inocentes víctimas del aborto, no cometamos la insensatez suma de vender al INOCENTE.

 

            Con eso sólo agravaremos el mal y atraeremos las maldiciones del Cielo.

 

            Que la Virgen de los Treinta y Tres, Reina y Patrona del Uruguay, vele por nuestra Patria, la proteja -tanto del crimen del aborto cuanto del crimen mayor de renegar de Dios y Su Ley- nos oriente hacia su divino Hijo, que es el Camino, la Verdad y la Vida, rumbo al advenimiento de Su Reino prometido en Fátima: “POR FIN MI INMACULADO CORAZÓN TRIUNFARÁ”.

 

 

 

TRADICIÓN Y ACCIÓN POR UN URUGUAY AUTENTICO CRISTIANO Y FUERTE

verdaderos defensores de la TRADICIÓN, la FAMILIA y la PROPIEDAD

Montevideo, Noviembre 2008

 

 

Fernando Montabone

Secretario

 

[1] Enciclica “E Supremi Apostolatus”

[2] Cfr. Catecismo Mayor de San Pío X, Cap VI. Se afirma, enseña el mismo Catecismo, que el pecado de aborto -homicidio voluntario- es uno de aquellos pecados que “piden venganza a Dios, porque lo dice el Espíritu Santo, y porque su malicia es tan grande e manifiesta, que provoca al mismo Dios a punirlos con los más severos castigos”

[3] Con razón, fundamento y coherencia, Álvaro Fernández, benemérito líder pro-vida, comenta: “el veto fue parcial, y lo que quedó del proyecto, es casi tan malo como lo que se vetó. Y no sólo malo, sino contradictorio con los argumentos esgrimidos por el propio Presidente” y pregunta: “¿Hay verdadera voluntad de rechazar una legislación abortista?; ¿o estamos ante un circo muy bien armado en el que se trancó la legalización del aborto quirúrgico “pour la galerie”, al tiempo que se legalizó y se amplió el alcance del aborto químico de forma bastante discreta, “pour la galerie” de enfrente?”. Cfr. NOTICIAS GLOBALES, Año XI. Número 815, 63/08. Gacetilla nº 938. Buenos Aires, 21 noviembre 2008

[4] Declaraciones del Arzobispo de Montevideo, Mons. Nicolás Cotugno al diario El País. Cfr ACI MONTEVIDEO, 03 Nov. 08 / 12:31 pm "no se trata –y lo subrayo– de cuestiones religiosas. Se trata de una realidad natural que hace a la humanidad entera que deriva sus concepciones, no de presupuestos ideológicos o culturales, sino de presupuestos naturales que preceden el mismo existir del ser humano”.

[5 “Si nosotros desvirtuamos el denominador común de la naturaleza humana, pregunto a todos mis hermanos: ¿Qué referente universal puede haber en la humanidad que asegure los derechos humanos? ¿Qué derecho humano más fundamental que el de nacer y de vivir? ¿Quién es otro ser humano” CFR . IBIDEM

[6 Cfr. Carta de elogio al ensayo “La Libertad de la Iglesia en el Estado Comunista- La Iglesia, el Decálogo y el Derecho de Propiedad” escrito por el profesor Plinio Correa de Oliveira firmada por el Prefecto y el Secretario de la Sagrada Congregación de Seminarios y de Estudio Universitarios. El ensayo prueba que la Iglesia no puede callar o esconder su doctrina sobre la Familia y la Propiedad, ni siquiera para evitar la peor de las  persecución y el martirio de los fieles.

[7] “Yo no creo en la moral religiosa de las religiones monoteístas. Creo en la moral laica que es la que liberó a la mujer, porque todas las religiones monoteístas impusieron una condición de servidumbre a la mujer, de inferioridad”.  Palabras enunciadas en la última Asamblea General

[8] Entrevista para TV Manchete – 18.6.90

[9] Encíclica “E Supremi Apostolatus” nº 3

 

 

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