O
Estado de S. Paulo, martes 7 de enero de 2003
Notas
e Informaciones
El
primer acto demagógico
La
suspensión del proceso de compra de los 12 cazas para substituir a los Mirage,
fue el primer acto demagógico del presidente Lula, que desentona del patrón de
desempeño exhibido hasta ahora. Demagógico porque ni siquiera un centésimo de
los 760 millones de dólares, será destinado al Proyecto FZ (Fome Zero
– Cero hambre), ni servirá para aplacar el hambre de ningún brasileño, por
el simple motivo de que ese dinero no está en el presupuesto y mucho menos en
los cofres del Tesoro Nacional. Dicho claramente; ese dinero no existe.
El
mecanismo para adquirir los cazas, tendría que ser hecha por la empresa
vencedora de la licitación, y sólo después de la firma del contrato, el
gobierno empezaría a abonar las formas de pago. Aparte de eso, entre el tiempo
que va desde el ganador de la licitación hasta la firma del contrato y la
liberación del préstamo externo, demoraría por lo menos un año, tal vez dos,
pues aún faltan por cumplir 22 etapas del proceso de licitación.
La
compra de los aviones caza está condicionada a la firma, por el vendedor, de un
contrato off-set, que equivale a una compensación comercial equivalente
al 100% del valor de la transacción. En otras palabras, el ganador de la
licitación, vende los aviones a la Fuerza Aérea Brasileña (FAB), pero se
compromete a hacer o a intermediar en las venta de productos y servicios brasileños
en el exterior, en un valor similar a la venta
El
acto demagógico produjo buena publicidad para Lula en la prensa americana y
europea, que en realidad con conocen los detalles de la licitación, y en
consecuencia, no saben que los hambrientos de la tierra no se saciarán con el
atraso de la licitación
Las
Fuerzas Armadas están maltrechas y la decisión del Presidente de la República,
agrava dicha situación. El año pasado, el Ejército dispensó a 44 mil
reclutas, por falta de recursos inclusive para su alimentación.
El gobierno del PT, entretanto, tiene una visión muy peculiar a respecto del papel de las Fuerzas Armadas. El presidente Lula cree que la FAB no precisa de aviones que vuelen. El Ministro de Deportes quiere utilizar los cuarteles para realizar actividades deportivas. El secretario de Seguridad Alimentaria, quiere la participación de las Fuerzas Armadas en el Programa Hambre Cero. El Ministro de Educación quiere a los militares en el combate al analfabetismo. El de Justicia, quiere que los militares asuman el papel de policía de frontera, que la Constitución reserva a la Policía Federal. Más tarde o más temprano, este gobierno descubrirá la pólvora; las Fuerzas Armadas existen para garantizar la seguridad externa del país, y sólo pueden desarrollar dicha misión estando bien entrenadas y equipadas.
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