TFP INFORMA - Pags. 6, 7, 8, 9. 

INTERIOR, INTERIOR

 

cuantas mentiras se dicen en tu nombre

 

DICHOSOS habitantes de nuestro querido Interior, ¿sabían acaso que Uds. son mediocres, conformistas, desinformados, ignorantes, analfabetos y otro calificativo que, por lo grotesco, nos negamos a poner en nuestro boletín? Estos son los epítetos que la izquierda “voto-verdista” les lanza y que fueron recopilados por el semanario “Búsqueda” del 20/IV/89).

Pero la seguidilla de airados improperios no acaba ahí. Matilde Rodríguez Larreta ("Brecha" 21/IV/89) dice que el voto verde, a diferencia del amarillo, fue informado y meditado. Así que el 67% del Interior que votó amarillo lo hizo en forma irreflexiva. No sólo desinformados sino también ingenuos según se deduce del mismo semanario arriba mencionado: "En el Interior del país (...) la gente menos informada se creyó los cuentos de terror que la televisión le conté”. Y refiriéndose al peón de campo hace el siguiente comentario: “... viven aislados, enfrentados solos con su alma a los designios de patrones, paternalistas en el mejor de los casos, acostumbrados siempre a hacer su voluntad, señores de vidas y haciendas”.

La revista “Guambia” se queja de que el Interior siga pensando como él quiere: “... el asunto no es tan sencillo: hay páginas de una historia que no ha sido precisamente pacífica...”. En esto concordamos con esa publicación, pues el Interior siempre se caracterizó por sus luchas y su coraje. ¿Cómo entender, entonces, la insinuación repetida hasta el hartazgo de que fue por miedo que votaron la papeleta amarilla? Hugo Cores, representante del PVP en “La República”, 20/IV/89: “En buena medida el voto amarillo recogió los ecos de una campaña de intimidación” y “El soberano (...) votó bajo los efectos del miedo”. El secretario general del Partido Comunista, Jaime Pérez, (“La Hora”, 17/ IV/89) así se expresa: “Hubo una campaña de amedrentamiento de la población que, por suerte, no mordió en Montevideo, donde la gente tiene una mayor experiencia política pero, lamentablemente, silo hizo en el interior”. Así que, según el Sr. Jaime Pérez, los del interior además de miedosos serían inexperientes.

El día del plebiscito, como nuestros lectores recordarán, fue un día muy lluvioso, hecho que levantó grandes esperanzas entre los de la Comisión Nacional pro Referéndum. “Allí se entendía que la lluvia haría mermar la concurrencia a las urnas y que la gran mayoría de los ciudadanos que se abstuvieran estarían identificados con el amarillo. -Como dijo Araújo, cuanto más llueve, más verde se pone el pasto’, señaló sonriente a media tarde el secretario de organización de la Comisión, Alberto Pérez Pérez” y también “que llueva a mares” se oyó decir en el local de la Comisión (“Búsqueda”, 20/IV/89)

¿Qué habrá pasado? Esos “miedosos” habitantes del Interior que hasta miedo del agua tendrían -a pesar de verse obligados a transponer largar distancias y muchas veces en medios de locomoción no muy rápidos ni modernos- dieron un profundo mentís a esa afirmación. De forma que, muy a regañadientes, el semanario Alternativa Socialista, 20/IV/89) se ve obligado a reconocer: ...más allá de algunas evidentes dificultades, los habitantes de las zonas rurales del Interior de1 país concurrieron en forma masiva a concretar su derecho llegando a un altísimo porcentaje: alrededor del 87% que superó en muchos puntos al concretado en la propia ciudad capital”, (donde fue de 82%). ¡Qué lástima para la izquierda! Se perdieron una buena oportunidad de achacarle otro defecto al Interior: comodones o perezosos.

Y en materia de defectos, en sana lógica, cuando, increpa a otro por tener tal o cual carencia o defecto, es porque el acusante se jacta de no tenerlo y de poseer la virtud opuesta. Veamos cuales son las virtudes , entonces, del 55% de los montevideanos que votaron verde: son valientes, idealistas, experientes, cultos, informados, sublimes (lo contrario de mediocres) y reflexivos. Debemos confesarle, amigo lector, que después de esto tenemos que ingresar en las tristes filas de los ignorantes, pues no nos habíamos percatado de que estábamos en una ciudad tan maravillosa de habitantes con tan grandes predicados. Todos los días se aprende algo nuevo...

Antes de entrar en las repercusiones de nuestra última campaña por el Interior, queríamos hacer unas últimas reflexiones. Sería por demás extenso contar en estas páginas la repercusión internacional que tuvo el resultado del plebiscito en Uruguay; pero, de lejos, en el país que más influyó fue en nuestra vecina Argentina. 

Artículos y más artículos se han escrito sobre la madurez política de nuestro pueblo y de su sabia decisión, Y han aparecido remitidos firmados por varias asociaciones sugiriendo imitar el ejemplo de este conservador país. Vamos a ser francos, no fue el país entero que tomó esa actitud sabia y prudente sino que fue nuestro glorioso Interior y, sin embargo, cuando Uds., los de “tierra adentro”, depositaban el voto amarillo, nunca soñaron que iban a influenciar con su acción a otros países. El Interior fue la pieza clave de la victoria uruguaya y el pequeño Uruguay está llamado a ser un foco de irradiación de las ideas conservadoras y anticomunistas en todo el Continente. ¡Qué gran misión tiene nuestro Interior!

Con cuanta tristeza “Mate Amargo” se ve obligado a confesar que “es evidente que la izquierda no interpreta correctamente al interior” y el propio dirigente tupamaro Eleuterio Fernández Huidobro (“Alternativa Socialista”, 20/IV/ 89) así se expresa: “Con respecto al Interior del país, una vez más se confirma las dificultades que tienen las fuerzas progresistas (entiéndase izquierdistas) para llegarle, y esto debe transmitirnos una honda preocupación, debe llamarnos a una severa y profunda reflexión de las diferencias existentes entre Montevideo y el Interior”.

Y, ¡atención señores!, para quien sepa leer entre líneas, “Mate Amargo” le anuncia a sus lectores cuál será la nueva forma de acción que tendrá la izquierda: “Hasta ahora se han ensayado nuevos lenguajes para llegar a todos. Quizás la solución esté en inaugurar, antes, nuevos oídos”. O sea la aplicación en territorio nacional de la revolución cultural promovida por el socialismo español y que tuvimos la oportunidad de denunciar en nuestra revista “Lepanto” de noviembre de 1988: se trata no tanto de cambiar las estructuras sino, sobretodo, al hombre que se opone a que esas estructuras sean cambiadas; con una buena dosis de anestesia psicológica que lo inhibe para cualquier resistencia, se le insinúa a ese hombre que es un atrasado y que el “consenso” exige que todo sea modernizado (libertad sexual absoluta, drogas, homosexualidad, libertinaje de todo tipo, etc., etc.) y se crea un ambiente artificial por donde se dificulta la reactividad de los elementos conservadores.

En consecuencia, les pedimos que desde ya hagan notar este plan a sus amigos, comenten con ellos por dónde este accionar disgregador puede entrar o cómo ya entró y arbitren los medios de ponerle coto, sin esperar que lo hagan solamente las autoridades o las lideranzas de todo tipo. Ejerzan una sana y constante presión sobre esos líderes y ellos se verán en la necesidad de moverse. Si eso se hace en todo el Interior, la capital sentirá, dará importancia a esa presión y se moverá en consecuencia. ¿No podremos entonces servir de ejemplo para el resto de Latinoamérica y aún del mundo? ¿Le parece esto exagerado? “El País” del 8/VI/89 nos da cuenta de lo que piensa la gran prensa europea al respecto de nuestro país: “Le Monde” opina que “el pueblo ha dado vuelta la página a la guerra civil”. Y, más adelante,: “Uruguay abrió una nueva puerta para abordar serenamente el porvenir”. Por su lado, el fuerte rotativo holandés “Den Hague Courant” enfatiza: "otra vez Uruguay dio un paso importante para que todos los ubiquemos como ejemplo de la democracia en Latinoamérica”. Tomemos, entonces, para nosotros uno de los lemas de la revolución de la Sorbonne: “Sea realista, exija lo imposible”. Pasaremos ahora a las repercusiones del Interior, sin referir en qué ciudad sucedieron.

*  Al fin se mueven los amarillos! ¡Ya estaba harta de romper papeletas verdes y pensaba salir con una amiga a pintar algo por el voto amarillo!

*  ¡Qué bien, ya era hora de que salieran los del voto amarillo a las calles!

Esa frase y otras semejantes fueron una constante en todo el territorio nacional. Nunca una campaña nuestra fue tan esperada como esta, llegando inclusive algunos a decimos cosas semejantes a estas: “¡Ah!, ya nos parecía raro a mis amigos y a mí que la TFP no viniese estos días por aquí’. Y eso a pesar de que recorrimos todo el Interior durante el mes de enero y febrero; pero, a pesar de ello, la gente tenía esperanzas de reencontramos un mes después con el asunto del voto dorado.

*  Mientras un propagandista de la TFP daba sus razones a la esposa, el marido tomó un extremo de la capa roja y la besó. “Cosas tan bonitas como estas hay que tratarlas con respeto”.

*  En esta campaña, el Interior fue recorrido por dos caravanas de la TFP simultáneas. Cada una tenía un pequeño equipo de instaladores de pasacalles. Fueron muchísimos los casos de personas que pasaban tocando bocina y con el pulgar hacia arriba como símbolo de simpatía y aprobación.

* En una ciudad balnearia, cuando estábamos poniendo nuestros pasacalles en la avenida principal, se acerca un hombre a gritamos cosas a favor del voto verde. Inmediatamente es rodeado por un grupo de varios jóvenes argentinos que lo intentan disuadir: “¿Que querés, che, que les pase lo mismo que a nosotros?”

* En otra ciudad norteña, los militantes izquierdistas nos arrancaron el pasacalle a los cinco minutos de colocado. A la mañana siguiente nos buscó en su coche un amigo diciéndonos que se había enterado lo que había sucedido y pidiéndonos que ubicásemos otro en el mismo lugar. Durante más de quince días este amigo y otros lo custodiaron en el lugar sumamente destacado en que estaba. Quedó allí durante toda la semana de la cerveza que se celebra en esa localidad.

* Un campesino (de esos que la izquierda llama ignorantes) se nos acercó y se quedó observando mientras colocábamos un pasacalle. Con mucho respeto pidió permiso para dar una sugerencia: “¿porqué no ponen así?: 

LOS TUPAMAROS VOTAN VERDE, ¿Y TU? ¿VOTARAS COMO ELLOS?

 

Pareciéndonos genial la sugerencia, la anotamos y la adoptamos, poniéndola en algunos pasacalles, entre otros uno que quedó en la Plaza del Entrevero de Montevideo y que fue visto por millones de personas. Millones, sí, no exageramos, pues salió en varios medios de prensa internacionales y varias televisiones. Esperemos que, a través de este boletín informativo, nuestro “ignorante” amigo se sienta recompensado por su sugerencia.

* Al ofrecerle a dos gauchos a caballo, uno respondió: “menos mal que sos del voto dorado, si no ya te hubiera corrido con el rebenque”.

* Otra constante en el Interior es la frecuencia con que una verdadera multitud de niños sigue a la campaña; piden para llevar el estandarte (no los dejamos por razones obvias), etc. Algunos nos decían que sus padres rechazaban el voto verde y les cerraban las puertas en las narices. Un niño fue corriendo delante de nosotros dando gritos para que todo el mundo se acercase a ver y agitando su folleto amarillo.

* Un hombre mal encarado, apoyado en una mureta de una casa, no aceptó nuestro folleto diciendo que votaba verde. Nuestro propagandista, intentando amablemente disuadirlo, le dijo: “Si Ud. me permite...” ¡NO, NO!, te vas de aquí, en esta casa todos votarán verde”, dijo el hombre en tono nada amigable. En ese momento sale el dueño de casa: “¡NO!, sos vos el que va a salir de aquí ¡y ahora!”

* De dentro de un comité de base del Movimiento 26 de Marzo, en una capital departamental, salieron varios jóvenes en actitud de provocación. No sabemos bien el porqué, pero justo pasaba por ahí una buena cantidad de gente (no era ninguna manifestación ni nada por el estilo). Todos en voz alta aceptaban y felicitaban y una señora, con nuestro manifiesto en la mano, se acercó a los provocadores y los increpó: “¡Uds. miserables no representan al pueblo, son unos comunistas que viven de nosotros; estos muchachos de la TFP sí que son buenos”. Acto seguido vino otro señor a increparlos y, frente a ellos agradecía, la acción de la TFP. Ante esto, todos los izquierdistas volvieron a entrar en el local partidario.

* Un vecino habla pegado en el apartamento de encima una propaganda del voto verde. Como reacción una señora pegó en su balcón una cartulina amarilla y en el medio el folleto de la TFP. Esta actitud también fue muy frecuente. Gente que pegaba nuestro folleto con el facsímil del voto amarillo en la ventana de su casa. Automovilistas que lo pegaban en sus coches.

* La venta de bonos contribución (N$ 200, 500 ó 1.000) alcanzó para solventar todos los gastos de la campaña. Serían una multitud los gestos de generosidad que aquí gustaríamos de señalar, pero como el espacio es reducido nos limitamos a relatar, por lo pintoresco, la puja que hubo entre un matrimonio: “Dame uno de 200 pesos”, decía la distinguida señora, descendiente de un prócer patrio, “a mi dos de mil”, decía el marido. La esposa subió a 500 y al final nuestro propagandista, sin intervenir para nada en esa pequeña reyerta familiar salió con el apoyo de N$ 5.500.

* En algunas ciudades recibimos apoyo local de varios jóvenes amigos. En una de ellas, un joven, entusiasmado con toda nuestra acción y aprovechando los días libres de Semana Santa, pidió permiso para integrarse a la caravana del este y nos acompañó haciendo campaña con mucha vitalidad. ¡Ay!, parece -según nos contó un pajarito- que su lengua también tenía vitalidad y les relató a su familia, durante varios días, las diferentes aventuras por las que había pasado. ¡Qué Dios le conserve el entusiasmo y a su familia.., el aguante.

* Una de las caravanas se topó en una ruta con la vuelta ciclista. Todos sus integrantes bajan rápidamente y desplegamos dos pasacalles a uno y otro lado de la ruta. Entre los ciclistas abundaron los pulgares para arriba y para abajo, como así también entre los coches que, en su mayoría tocaban la bocina y saludaban efusivamente. Por supuesto los móviles de CX 30 y del voto verde tuvieron reacciones bien diferentes... Tres días después la segunda caravana se encontró con la vuelta ciclista en otra ciudad. La faja de llegada fue, entonces, nuestro pasacalle y otros dos que desplegamos en el momento. Repartimos, a la vez, numerosos folletos entre la multitud. Al segundo encuentro Germán Araújo no soportó más y dijo por la radio que él no entendía cómo jóvenes que se dicen cristianos pueden apoyar el “amarillo”: “Si Cristo viviera votaría verde”.

 * Un joven profesional arregló todo lo referente al alojamiento, comida y combustible. Después dos de nuestros jóvenes tuvieron que pagar el inevitable impuesto -¡con qué gusto lo hicieron!- de una conversación de dos horas (la gente del Interior, como Ud. sabe, no es agitada, no tiene prisa y posee el buen gusto de estimar la conversación) y les fue pedido en préstamo el libro de cabecera de la TFP: “Revolución y Contrarrevolución” del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, que lamentablemente está agotado. Uno de ellos le prometió conseguirle uno prestado y más tarde cumplió con lo prometido. Sobre el préstamo de libros se dice que se cometen dos locuras, la una prestarlo y la otra devolverlo; una vez que cometimos la primera esperamos que nuestro amigo cometa la segunda. Días más tarde llamó por teléfono a nuestra sede de Montevideo para pedimos que le hiciéramos un pasacalle. Pasó por aquí y, después de una pequeña lección de como colocarlo y ayudado por otro joven profesional, lo puso en sustitución de otro que habla sido dañado por un temporal.

* Recibimos varias cartas de jóvenes que actúan en política, mostrándose decepcionados por la inacción de los mayores durante la campaña del plebiscito y pidiendo nuestra ayuda.

* Una mutualista privada tenía un cartel: MUTUALISTA X VOTA VERDE. Y una mesa del voto verde adentro. Como era grande la cantidad de gente que estaba esperando turno, un joven propagandista del voto dorado entró y distribuyó sus folletos. El “verde”, sentado a su mesa, no podía creer la avidez con que todo el mundo recibía los folletos, enfermos y enfermeras por igual los pedían y nadie los rechazó. Dos médicos salieron rápido de una sala y, al ver la cara de “pocos amigos” que tenían, el joven optó prudentemente por retirarse.

* En la ceremonia de Jueves Santo que se realizaba en cierta Iglesia del Interior, el monaguillo que llevaba la cruz tenía en el pecho la insignia verde. A la salida de la misa fueron repartidos nuestros folletos y todos los presentes los recibieron, varios con muestras de gran simpatía.

* Otro joven profesional que apoyó vivamente la campaña hizo una confidencia: “Yo discuto con mi mujer porque ella quiere que yo sea un hombre común y yo quiero ser un hombre para la historia”.

* “Pueblo chico, infierno grande” y “Hazte de fama y échate a dormir” son dos frases que se toman muy en cuenta en ciudades pequeñas pues, más tarde o más temprano “todo el mundo” se termina enterando de todo y, una vez que alguien asumió una postura queda para siempre “marcado”. Es lo que se llama la “presión del ambiente”. Los izquierdistas hace tiempo que enfrentaron esa presión y, sobre todo en esta campaña, le tocó a los anticomunistas hacer lo propio. Fueron numerosísimos los casos de personas evidentemente conocidas entre sí, que tomaron posición a favor de nuestra campaña, mientras su conocido la tomaba en contra.

* Una familia entera estaba fuera de su casa y nos dedicó una serie de epítetos poco amistosos, la mayor parte irreproducibles, diciéndonos que nos fuéramos porque ese departamento era verde (resultó 65% amarillo y 24% verde) y que no perdiésemos nuestro tiempo. A tres metros de esa familia estaba apoyada una joven señora en la pared de su almacén y nos llamó en voz alta: “por favor joven, deme a mí uno de esos folletos pues toda mi familia piensa como Uds.”.

* En otra ciudad, a poca distancia de una mesa del voto verde, un corpulento señor se negó acremente a aceptar nuestro folleto. Una señora, (que venía de donde estaban los “verdes” y estos le hablan entregado su folleto) vio esa escena y ostensiblemente, frente a ese hombre, tomó nuestra propaganda, tiró a los pies del izquierdista, hecha un bollo, la propaganda verde y dijo: “¡Ah!, ¡la amarilla!, ¡esta es la que vale y no esta porquería!”

* Varios tipos de apoyo nos fueron siendo ofrecidos a lo largo de todo el recorrido y lo más notable es que fueron espontáneos y desinteresados. Muchas veces nuestros amigos nos preguntan en qué pueden colaborar pues “están a las órdenes”. Nuestra respuesta es que eso tiene que nacer un poco de cada uno pues no todos tienen las mismas disponibilidades o facultades. Somos diametralmente opuestos al sistema totalitario nazi-fascista que todo hace por imposición: Decreto No.l) Todos nuestros amigos deben ponerse en contacto para decirnos, por carta, cuáles son sus posibilidades de apoyamos. Decreto No.2) Deben preparamos alojamiento para cuando lleguemos y poner especial cuidado con la carne que se elija para el asado con que deberán agasajarnos. No.3 ) Deberán organizar una reunión con gente afín buscando un club o lugar para hacerlo. No.4) Tendrán que ponerse en contacto con la prensa local y manifestar su extrañeza porque no publica los artículos semanales de la TFP. No.5) Enviamos esos artículos cuando salgan y escribir o llamar por teléfono cuando sea divulgado algo nuestro por radio o TV. No.6) Deben escribimos para contamos que repercusión tuvo nuestra campaña en esa ciudad y demás actividades que eventualmente podamos hacer, como reuniones, publicaciones, etc. No.7) Los jóvenes deben escribimos con cierta frecuencia para contar cómo está el ambiente de la juventud, del liceo, etc. y para pedimos alguna reunión en su ciudad o preguntar si vamos a hacer algún campamento. ¡NO! No es ese nuestro sistema. La lista que enumeramos podría seguir y hasta sería interminable; pero todo eso tiene que nacer de la persona y no puede ser impuesto pues todo lo que es impuesto se entrega sin entusiasmo y sin calor. Y fue eso exactamente lo que caracterizó el apoyo espontáneo de tanta gente pues nació de la convicción de que lo que hacíamos era bueno y lo que decíamos era verdadero; de ahí la adhesión calurosa.

* Cabe una especial mención a la gran mayoría de las emisoras de radio y TV del Interior, como así también a la prensa escrita, por el generoso espacio que, en diferentes reportajes, concedieron a nuestra actuación. Desde estas páginas nuestro agradecimiento.

Las dos primeras caricaturas pertenecen a "Guambia", la tercera  a "Disculpe"

 

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