Montevideo, 3 de febrero de 2003

La Hora de la Fe

  ¨En un horizonte en cuyos cuadrantes lo que crece principalmente es el caos ¿cuál es el rumbo espontáneo del caos sino una indescifrable acentuación  de sí mismo?[1]

 ¨La Revolución no es el fruto de la mera maldad humana. Ésta abre las puertas al demonio, por el cual se deja estimular, exacerbar y dirigir¨[2]

Plinio Corrêa de Oliveira

             Tradición y Acción por un Uruguay Auténtico Cristiano y Fuerte tiene certeza de que pocas cosas habrá en este momento más necesarias para el Bien Común y para el bien individual de los uruguayos que la afirmación ufana y confiante de los principios fundamentales del Orden Social. Y entre estos y de modo particular la Tradición, la Familia y la Propiedad.

 En efecto, nuestra civilización da señales cada día más evidentes de haber perdido el rumbo, de no saber para dónde se dirige. El futuro se escapa de nuestras manos, nadie parece saber a ciencia cierta qué está pasando; por qué las más diversas iniciativas capaces de suscitar esperanzas, misteriosamente abortan o se empantanan;  por qué los problemas se acumulan y se transforman en insolubles; cuál es la razón que hace que el camino que hasta hace poco se consideraba recto, expedito y lleno de ilusiones, hoy se vuelve tortuoso, indeciso, decepcionante ...

 En los albores del Tercer milenio, el mundo, otrora orgulloso y autosuficiente de su poder, de su ciencia y de su progreso, que creyó que ni Dios podría detenerlo en su loca carrera hacia un desarrollo indefinido, el placer y la felicidad – a bien decir, que había exiliado al Creador y dispensado su Ley – entra en depresión. Angustiado, perplejo, asaltado por la duda, se detiene sin atinar qué rumbo adoptar

 Huérfano y abandonado a su impotencia se sumerge en el silencio y se percibe asaltado por las tinieblas.

 Es revelador a este respecto el enmudecimiento paulatino de ideologías que el siglo pasado  ofrecían la falsa y seductora luz de panaceas capaces de redimir al mundo aboliendo el sufrimiento e instaurando el reino del placer sin límites. Delante de su malogro -agotadas, después del fracaso espectacular del socialismo, como de otros tantos ismos- salen de escena los propiciadores de grandes, globales y fantasmagóricas soluciones. Cada cual se encierra en su propio círculo de preocupaciones y se margina indiferente del acontecer social. Desaparecen los soñadores de un mundo mejor y se apagan los ideales heroicos;  surgen los profetas de la moderación, de lo práctico y de lo útil. Los esclavos de lo real por oposición a lo ideal. Profetas frustrados y profetas de la frustración que  proponen como sucedáneos meros paliativos consensuales que van induciendo un acostumbramiento a un proceso de mediocridad, de decadencia y desfiguración, que se presenta como fatal.

  Hoy no se encuentra quien ose presentarse como un salvador o se atreva a ofrecer una doctrina capaz de abrir un camino y dar una salida a los grandes y fundamentales problemas que angustian al mundo. 

 Las ideologías están aparentemente reducidas a un mínimo. Cautivas de una “realidad” que se presenta indómita y dictatorial -  llámasele leyes de mercado, globalización, liberalización de costumbres -  a todas las confunde y disuelve. Como resultado el hombre del tercer milenio está siendo devorado por un escepticismo sin parangón en la Historia.

 Es elucidativo y sintomático a este respecto el modo como fue interpretado y comentado un reciente pronunciamiento de Juan Pablo II [3]. El editor internacional de la Agencia UPI destaca con el siguiente título las palabras venidas de la Cátedra de Pedro: El Dios del Papa está airado y silencioso”. Similarmente el fundador del periódico La Reppublica de Roma escribe: “El Vicario de Cristo, este vicario que ocupa el panorama mundial hace más de 20 años, estimó ser su deber anunciar que Dios, enojado con los hombres, se recogió a los Cielos, encerrándose en el silencio”[4]..

 Pero no se trata apenas de un misterioso Silencio de Dios y de un paralelo silencio de las ideologías. Hay también los profetas del caos, aquellos que ponen su esperanza en la catástrofe, en la incertidumbre, en la nada; aquellos que se muestran complacidos con esta asustadora inmersión del mundo en las tinieblas de la incoherencia y de la disolución. Conocidos intelectuales adeptos de las teorías del caos y del desorden levantan la bandera de la catástrofe como única “solución” al impasse civilizatorio mundial y predican el camino para la disolución en el nada. Todo lo cual lleva a recordar el misterioso y apocalíptico proceso de Autodemolición de la Iglesia a que se refiriera Paulo VI en 1968[5].

 En verdad, si la Santa Iglesia, Madre y Maestra de la civilización y de la cultura por excelencias, entra en proceso de autodemolición, tarde o temprano las instituciones y el propio pensamiento humano -que de Ella son decorrentes, pero que no cuentan como Ella con la promesa divina de su indestructibilidad[6] - habrían de seguirla y hasta ir más allá en esa fatídica autodemolición. Es lo que ya no pocos están constatando, y constatando de modo suicida, de manera a eliminar resistencias y acelerar y dinamizar esos gérmenes de descomposición y muerte.

 Tradición y Acción por un Uruguay Auténtico Cristiano y Fuerte frente a esta misteriosa autodisolución a que va siendo inducido Uruguay y el mundo, opone con Fé los principios católicos salvadores, las enseñanzas y las previsiones oportunas e inapreciables que aprendió y están contenidos en la vida y obra de Plinio Corrêa de Oliveira. El afamado líder católico y lúcido hombre de acción brasileño supo, a la luz de la doctrina católica tradicional,  anticiparse y prever está coyuntura, discernir sus falacias y ofrecer al mundo una salida de la que fue ejemplo impar: Fidelidad íntegra e inquebrantable a la Tradición, a la Familia y a la Propiedad.

 Y es esa salida que él representa la que, haciéndonos su eco, nos proponemos ofrecer en este Site. Y lo hacemos en continuidad con todo el glorioso pasado de la Sociedad Uruguaya de Defensa de la Tradición Familia y Propiedad -TFP-, pasado infelizmente abandonado en 1995 por los actuales dirigentes de la entidad, quienes dejándose arrastrar por este proceso de autodemolición y de autodisolución que corroe el mundo claudicaron abandonando la fidelidad a este noble y sagrado ideario.

 Tradición y Acción recoge ese ideario, levanta esos estandartes. Y, fiel a su mentor e inspirador, es consciente de queen un horizonte en cuyos cuadrantes lo que crece principalmente es el caos, (...)  el rumbo espontáneo del caos no es sino una indescifrable acentuación de sí mismo”[7]. 

 Por eso mismo, frente a los profetas abiertos o encubiertos del Caos; delante de los propiciadores confesos o solapados de la Catástrofe; de cara a los articuladores de la inducción al Nada, con Plinio Corrêa de Oliveira afirmamos ¨En medio de este caos, sólo algo no variará. Es, en mi corazón y en mis labios, como en el de todos los que ven y piensan conmigo, la oración `Ad Te levavi óculos meos...`. Es la afirmación de la invariable confianza del alma católica, arrodillada, pero firme, en medio de la confusión general. Firme con toda la firmeza de los que, en medio de la borrasca, y con una fuerza de alma mayor que ésta, continúan a afirmar de lo más hondo del corazón: Creo en la Iglesia Católica, Apostólica y Romana contra la cual, según la promesa hecha a Pedro, las puertas del infierno no prevalecerán¨[8].

  Es en esta perspectiva y con ese espíritu que -invocando la protección de la Santísima Virgen a cuyos pies colocamos esta iniciativa- lanzamos este site http://www.uruguayautenticotfp.org. Sabemos que Ella es medianera delante de Su Divino Hijo; que Su Hijo Jesús es ¨El Camino, la Verdad y la vida¨; que  la Tradición, la Familia y la Propiedad son fundamentos inamovibles del recto orden social querido por Dios para los hombres y enseñados por el magisterio Tradicional de la Iglesia. Que Plinio Corrêa de Oliveira supo encarnarlos y revivificarlos con eximia fidelidad, explicitándolos y adecuándolos a las actuales circunstancias de modo a servir de arca segura de salvación en medio de la borrasca que se avecina.

             Sabemos igualmente, y lo creemos y esperamos con toda nuestra alma, que como está formalmente prometido por la Virgen en Fátima vendrá al fin el Triunfo de Su Inmaculado Corazón,  el Reino de María anunciado y esperado por tantos santos, la restauración de la Cristiandad que alcanzará su plenitud y ximo apogeo dando de este modo a Dios toda la Gloria que le es debida.

             ¡Reina de Fátima, adelantad la hora del triunfo de vuestro Inmaculado Corazón!

N o t a s

[1] Cfr. Plinio Corrêa de Oliveira, “Revolución y Contra Revolución”, Postfacio, p.190, Ediciones Tradición Familia y Propiedad,  Santiago, 1992

[2] Cfr. Ibídem, p. 26.

[3] Juan Pablo II comentó en Audiencia Semanal de los miércoles previa a la última Navidad, el siguiente trecho de Isaías «¿Por qué nos has herido sin remedio?» (v. 19). Además de la espada y del hambre, se da una tragedia mayor, la del silencio de Dios, que deja de revelarse y parece encerrarse en su cielo, como disgustado por el comportamiento de la humanidad... «¿Por qué has rechazado del todo a Judá? ¿Tiene asco tu garganta de Sión?» (v. 19). Se sienten solos, abandonados, sin paz, sin salvación ni esperanza. El pueblo abandonado a su propio destino, se encuentra como perdido y sobrecogido por el terror. ¿No es quizá esta soledad existencial la fuente profunda de toda la insatisfacción que percibimos también en nuestros días? Tanta inseguridad y tantas reacciones desconsideradas tienen su origen en haber abandonado a Dios...”

[4] “El Dios del Papa está airado e silencioso”, The Washington Times, 6 de enero de 2003, Roland Flamini, editor internacional da UPI. Ahí se encuentra la frase transcrita de Eugenio Scalfari, de La Reppublica. 

[5] Jean-Pierre Dupuy , por ejemplo (jefe de investigación del Centro Nacional de Pesquisa Científica de Francia y otros organismos franceses) en su libro "Pour un Catastrophisme Eclairé" propone que se reconozca la inevitabilidade da catástrofe; Edgar Morin, sociólogo francés ex diretor do Centro Nacional de Pesquisa Científica de Francia, sostiene a su vez que ¨Lo propio del desarrollo es ser movido por las fuerzas descontroladas que conducen a la catástrofe¨. Agrega que “de hecho, todos los procesos actuales conducen a la catástrofe¨  Y condimenta lo anterior con una luciferina nota de escepticismo ¨No  precisamos dar  un sentido a las cosas. Yo no creo que el mundo tenga un sentido. Hoy existe una situación de incertidumbre general al respecto de la verdade final del mundo¨ Cfr. Le Monde, artículo ¨ ¿Rumbo al abismo inevitável?”, EDGAR MORIN in Folha de Sao Paulo, 12/I/2003 

Para el filósofo francés Jean-Luc Nancy :"Todo sucede como si el mundo estuviese atravesado por una pulsión de muerte y no tendría, dentro de poco, otra cosa para destruir que el propio mundo. (...) Que el mundo se destruya no es una hipótesis: en cierto sentido es la constatación de la cual se alimenta hoy el pensamiento del mundo. A tal punto que ya no sabemos más exatamente que "destruir", es decir, ni que "mundo" es ese que se destruye”. Para el mencionado filósofo “la historia llegó a un impasse, porque el mundo .... parece haber ganado apenas la capacidad de multiplicar ... la proliferación de lo inmundo. Lo ‘inmundo’ no es apenas el detrito del mundo, sino también lo negativo del mundo, su destrucción. Y la única manera de escapar de lo ‘inmundo’ es creando un nuevo mundo a partir del nada... una transformación está sin duda produciéndose, invisible para nosotros, en el  interior del proprio Occidente y que irá a dar en alguna cosa absolutamente imprevisible”.

 [6] En efecto, tal promesa está contenida en las palabras de Nuestro Señor al apóstol Pedro cuando le dice: “Tú eres Roca, y sobre esta Roca edificaré mi Iglesia, y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella.” Cfr. Mt 16,18-19.

[7] Cfr. Ibídem, Postfacio, p.190

[8] Cfr. Ibídem

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