¨En un horizonte en cuyos cuadrantes lo que crece principalmente es el caos ¿cuál es el rumbo espontáneo del caos sino una indescifrable acentuación de sí mismo?[1]
¨La
Revolución no es el fruto de la mera maldad humana. Ésta abre las
puertas al demonio, por el cual se deja estimular, exacerbar y dirigir¨[2]
Plinio
Corrêa de Oliveira
Tradición
y Acción por un Uruguay Auténtico Cristiano y Fuerte
tiene certeza de que pocas cosas habrá en este momento más necesarias para el
Bien Común y para el bien individual de los uruguayos que la afirmación ufana
y confiante de los principios fundamentales del Orden Social. Y entre estos
y de
modo particular la
Tradición, la Familia y la Propiedad.
En
efecto, nuestra civilización da señales cada día más evidentes de haber
perdido el rumbo, de no saber para dónde se dirige. El futuro se escapa de
nuestras manos, nadie parece saber a ciencia cierta qué está pasando; por
qué las más diversas iniciativas capaces de suscitar esperanzas,
misteriosamente abortan o se empantanan;
por qué los problemas se acumulan y se transforman en insolubles;
cuál es la razón que hace que el camino que hasta hace poco se consideraba
recto, expedito y lleno de ilusiones, hoy se vuelve tortuoso, indeciso,
decepcionante ...
En
los albores del Tercer milenio, el mundo, otrora orgulloso y
autosuficiente de su poder, de su ciencia y de su progreso, que creyó que ni
Dios podría detenerlo en su loca carrera hacia un desarrollo indefinido, el
placer y la felicidad – a bien decir, que había exiliado al Creador y
dispensado su Ley – entra en depresión. Angustiado, perplejo, asaltado por
la duda, se detiene sin atinar qué rumbo adoptar
Huérfano
y abandonado a su impotencia se sumerge en el silencio y se percibe asaltado
por las tinieblas.
Es
revelador a este respecto el enmudecimiento paulatino de ideologías que el
siglo pasado ofrecían la falsa y
seductora luz de panaceas capaces de redimir al mundo aboliendo el sufrimiento e
instaurando el reino del placer sin límites. Delante de su malogro -agotadas,
después del fracaso espectacular del socialismo, como de otros tantos ismos-
salen de escena los propiciadores de grandes, globales y fantasmagóricas
soluciones. Cada cual se encierra en su propio círculo de preocupaciones y se
margina indiferente del acontecer social. Desaparecen los soñadores de un mundo
mejor y se apagan los ideales heroicos; surgen
los profetas de la moderación, de lo práctico y de lo útil. Los esclavos de
lo real por oposición a lo ideal. Profetas frustrados y profetas de la frustración
que proponen como sucedáneos meros
paliativos consensuales que van induciendo un acostumbramiento a un proceso de
mediocridad, de decadencia y desfiguración, que se presenta como fatal.
Hoy
no se encuentra quien ose presentarse como un salvador o se atreva a ofrecer una
doctrina capaz de abrir un camino y dar una salida a los grandes y fundamentales
problemas que angustian al mundo.
Las
ideologías están aparentemente reducidas a un mínimo. Cautivas de una
“realidad” que se presenta indómita y dictatorial -
llámasele leyes de mercado, globalización, liberalización de
costumbres - a todas las confunde y
disuelve. Como resultado el hombre del tercer milenio está siendo devorado por
un escepticismo sin parangón en la Historia.
Es
elucidativo y sintomático a este respecto el modo como fue interpretado y
comentado un reciente pronunciamiento de Juan Pablo
II [3].
El editor internacional
de la Agencia UPI destaca con el siguiente título las palabras venidas de la Cátedra
de Pedro: “El Dios del Papa está airado y silencioso”. Similarmente
el fundador del
periódico
“La
Reppublica”
de
Roma escribe: “El Vicario de Cristo, este vicario que ocupa el panorama
mundial hace más de 20 años,
estimó ser su deber anunciar que Dios, enojado con los hombres, se recogió a
los Cielos, encerrándose
en el silencio”[4]..
Pero
no se trata apenas de un misterioso Silencio de Dios y de un paralelo silencio
de las ideologías. Hay también los profetas del caos, aquellos que ponen su
esperanza en la catástrofe, en la incertidumbre, en la nada; aquellos que se
muestran complacidos con esta asustadora inmersión del mundo en las tinieblas
de la incoherencia y de la disolución. Conocidos intelectuales adeptos de las
teorías del caos y del desorden levantan la bandera de la catástrofe como única
“solución” al impasse civilizatorio mundial y predican el camino para la
disolución en el nada. Todo lo cual lleva a recordar el misterioso y apocalíptico
proceso de Autodemolición de la Iglesia a que se refiriera Paulo VI en 1968[5].
En
verdad, si la Santa Iglesia, Madre y Maestra de la civilización y de la cultura
por excelencias, entra en proceso de autodemolición, tarde o temprano las
instituciones y el propio pensamiento humano -que de Ella son decorrentes, pero
que no cuentan como Ella con la promesa divina de su indestructibilidad[6]
- habrían de seguirla y hasta ir más allá en esa fatídica autodemolición.
Es lo que ya no pocos están constatando, y constatando de modo suicida, de
manera a eliminar resistencias y acelerar y dinamizar esos gérmenes de
descomposición y muerte.
Tradición
y Acción por un Uruguay Auténtico Cristiano y Fuerte
frente
a esta misteriosa autodisolución a que va siendo inducido Uruguay y el mundo,
opone con Fé los principios católicos salvadores, las enseñanzas y las
previsiones oportunas e inapreciables que aprendió y están contenidos en la
vida y obra de Plinio Corrêa de Oliveira. El afamado líder católico y
lúcido hombre de acción brasileño supo, a la luz de la doctrina católica
tradicional, anticiparse y prever
está coyuntura, discernir sus falacias y ofrecer al mundo una salida de la que
fue ejemplo impar:
Fidelidad íntegra e inquebrantable a la Tradición, a la Familia y a la
Propiedad.
Y
es esa salida que él representa la que, haciéndonos su eco, nos proponemos
ofrecer en este Site. Y lo hacemos en continuidad con todo el glorioso pasado de
la Sociedad Uruguaya de Defensa de la Tradición Familia y Propiedad -TFP-,
pasado infelizmente abandonado en 1995 por los actuales dirigentes de la
entidad, quienes dejándose arrastrar por este proceso de autodemolición y de
autodisolución que corroe el mundo claudicaron abandonando la fidelidad a este
noble y sagrado ideario.
Tradición
y Acción recoge
ese ideario, levanta esos estandartes. Y, fiel a su mentor e inspirador, es
consciente de que “en un horizonte en cuyos cuadrantes lo que
crece principalmente es el caos, (...) el
rumbo espontáneo del caos no es sino una indescifrable acentuación de sí
mismo”[7].
Por
eso mismo, frente a los profetas abiertos o encubiertos del Caos; delante de los
propiciadores confesos o solapados de la Catástrofe; de cara a los
articuladores de la inducción al Nada, con Plinio Corrêa de Oliveira afirmamos
¨En medio de este caos, sólo algo no variará. Es, en mi corazón y en mis
labios, como en el de todos los que ven y piensan conmigo, la oración `Ad Te
levavi óculos meos...`. Es la afirmación de la invariable confianza del alma
católica, arrodillada, pero firme, en medio de la confusión general. Firme con
toda la firmeza de los que, en medio de la borrasca, y con una fuerza de alma
mayor que ésta, continúan a afirmar de lo más hondo del corazón: Creo en la
Iglesia Católica, Apostólica y Romana contra la cual, según la promesa hecha
a Pedro, las puertas del infierno no prevalecerán¨[8].
Es
en esta perspectiva y con ese espíritu que -invocando la protección de la
Santísima Virgen a cuyos pies colocamos esta iniciativa- lanzamos este site
http://www.uruguayautenticotfp.org. Sabemos que Ella es medianera delante de Su Divino Hijo; que Su Hijo Jesús es
¨El Camino, la Verdad y la vida¨; que
la Tradición, la Familia y la Propiedad
son fundamentos inamovibles del
recto orden social querido por Dios para los hombres y enseñados
por el magisterio Tradicional de la Iglesia. Que Plinio Corrêa de Oliveira supo encarnarlos
y revivificarlos con eximia fidelidad, explicitándolos y adecuándolos a las
actuales circunstancias de modo a servir de arca segura de salvación en medio
de la borrasca que se avecina.
Sabemos igualmente,
y lo creemos y esperamos con toda nuestra alma,
que como está formalmente prometido por la Virgen en Fátima vendrá al fin
el Triunfo de Su Inmaculado Corazón,
el Reino de María anunciado y esperado por tantos santos, la restauración
de la Cristiandad que alcanzará
su plenitud y máximo
apogeo dando de este modo a Dios toda la Gloria que le es debida.
¡Reina de Fátima, adelantad la hora del triunfo de vuestro Inmaculado Corazón!
N o t a s
[1] Cfr. Plinio Corrêa de Oliveira, “Revolución y Contra Revolución”, Postfacio, p.190, Ediciones Tradición Familia y Propiedad, Santiago, 1992
[2] Cfr. Ibídem, p. 26.
[3]
Juan Pablo II comentó en Audiencia Semanal de los miércoles previa a la última
Navidad, el siguiente trecho de Isaías «¿Por qué nos has herido sin remedio?»
(v. 19). Además de la espada y del hambre, se da una tragedia
mayor, la del silencio de Dios, que deja de revelarse y parece encerrarse en su
cielo, como disgustado por el comportamiento de la humanida
[4]
“El
Dios
del
Papa está airado e silencioso”, The Washington Times, 6 de enero de
2003, Roland Flamini, editor internacional da UPI. Ahí se encuentra la frase
transcrita de Eugenio Scalfari, de La Reppublica.
[5] Jean-Pierre Dupuy , por ejemplo (jefe de investigación del Centro Nacional de Pesquisa Científica de Francia y otros organismos franceses) en su libro "Pour un Catastrophisme Eclairé" propone que se reconozca la inevitabilidade da catástrofe; Edgar Morin, sociólogo francés ex diretor do Centro Nacional de Pesquisa Científica de Francia, sostiene a su vez que ¨Lo propio del desarrollo es ser movido por las fuerzas descontroladas que conducen a la catástrofe¨. Agrega que “de hecho, todos los procesos actuales conducen a la catástrofe¨ Y condimenta lo anterior con una luciferina nota de escepticismo ¨No precisamos dar un sentido a las cosas. Yo no creo que el mundo tenga un sentido. Hoy existe una situación de incertidumbre general al respecto de la verdade final del mundo¨ Cfr. Le Monde, artículo ¨ ¿Rumbo al abismo inevitável?”, EDGAR MORIN in Folha de Sao Paulo, 12/I/2003
Para
el filósofo francés Jean-Luc Nancy :"Todo sucede como si el mundo
estuviese atravesado por una pulsión de muerte y no tendría, dentro de poco,
otra cosa para destruir que el propio mundo. (...)
Que el mundo se destruya no es una hipótesis: en cierto
sentido es la constatación de la cual se alimenta hoy el
pensamiento del mundo. A
tal punto que ya no sabemos más exatamente que "destruir", es decir,
ni que "mundo" es ese que se destruye”. Para el mencionado filósofo
“la historia llegó a un
impasse, porque el mundo .... parece haber ganado apenas la capacidad de
multiplicar ... la proliferación de lo inmundo. Lo ‘inmundo’ no es apenas el detrito del mundo,
sino también lo negativo del mundo, su destrucción. Y la única manera de
escapar de lo ‘inmundo’ es creando un nuevo mundo a partir del nada...
una transformación está sin duda produciéndose, invisible para nosotros, en
el interior del
proprio Occidente y que irá a dar en alguna cosa absolutamente imprevisible”.
[6]
En efecto, tal promesa está contenida en las palabras de Nuestro Señor al apóstol
Pedro cuando le dice: “Tú eres Roca, y sobre esta Roca edificaré mi Iglesia,
y las puertas del
Infierno no prevalecerán
contra ella.” Cfr. Mt 16,18-19.
[7] Cfr. Ibídem, Postfacio, p.190
[8] Cfr. Ibídem