EURO

Nueva Moneda de la Unión Europea:

Un Salto en la Obscuridad

 

Uno de los eventos en el campo socio-económico más importantes en este fin de milenio, es ciertamente la introducción del Euro: moneda única a ser impuesta a 11 países europeos. La nueva moneda entró en vigor en enero de 1999, y eliminará totalmente las actuales monedas, en julio del año 2002.

 Para hacer un análisis crítico a respecto del Euro, la revista CATOLICISMO portavoz de la TFP brasileña; entrevistó al Ing. Carlos Patricio del Campo, agrónomo por la Universidad Católica de Chile y doctorado en Economía Agraria (Master of Science -MS-) por la Universidad de Berkeley, en California (EE.UU), la entrevista fue realizada por nuestro enviado especial, Paulo Henrique Chaves, en la Sede de los Corresponsales de la TFP, en Porto Alegre, en la calle Santo Ignacio, 164.

 Nuestro entrevistado escribió juntamente con el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, el libro Soy Católico: ¿puedo ser contra la Reforma Agraria? (1981) y La Reforma Agraria socialista y confiscatoria - La propiedad privada y la libre iniciativa en el tifón agro-reformista. (1985)

 Radicado en Brasil desde 1972, actualmente reside y trabaja en Porto Alegre - Rio Grande del Sur.

 Tradición y Acción por un Uruguay Auténtico Cristiano y Fuerte tiene el agrado de presentar a nuestros compatriotas dicho reportaje; a pesar de haberse realizado en el año 1999 el mismo tiene vigencia y actualidad.

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  Catolicismo - Nuestra revista acostumbra a presentar a sus lectores los principales acontecimientos políticos, sociales y económicos ocurridos en Europa. Teniendo en cuenta la próxima implantación de la moneda única -el Euro- para los países de la Comunidad Económica Europea, ¿usted nos podría decir en qué consiste la unificación de las monedas vigentes en aquellos países?

 

Ing. Carlos del Campo - Cómo es el Real para el Brasil, o el Dólar es para los Estados Unidos, así será el Euro para Europa. El será introducido como moneda única para los países miembros de la Comunidad Económica Europea.En efecto, ya a partir del día 1º de enero de 1999, el valor de las acciones y de los títulos públicos, deberán ser expresados en Euro. Los bancos y las instituciones financieras deberán registrar sus operaciones en esa moneda, paralelamente con la moneda de cada país miembro.Dos años más tarde, todos los precios deberán estar convertidos en Euro y las monedas locales como el franco francés, o el marco alemán etc., comenzarán paulatinamente a ser cambiadas por Euros, hasta que definitivamente dejen de existir a partir de julio del año 2002.

 

Catolicismo - ¿Cómo será administrada esa moneda única, teniendo en consideración que cada país miembro posee política económica propia?

 

Ing. Carlos del Campo - Quién administrará el Euro será el recién fundado Banco Central Europeo. Su dirección está formada por representantes de los países miembros, en la cual el presidente electo ejercerá un mandato de ocho años. Como se puede percibir, el Banco Central Europeo substituirá a los respectivos Bancos Centrales de los países miembros. Bajo este punto de vista, los países participantes tendrán que renunciar explícitamente a una parte significativa de sus respectiva soberanías, a favor de una entidad supranacional; pues perderán la libertad de emitir moneda, definir metas e implantar políticas monetarias dejando de lado sus intereses particulares.

 

Catolicismo - ¿Qué países adoptarán el Euro cómo moneda?

 

Ing. Carlos del Campo - Inicialmente, el Euro abarcará 11 países de Europa: Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Holanda, Irlanda, Italia, Luxemburgo y Portugal. En cuanto a Dinamarca, Inglaterra y Suecia a pesar de pertenecer a la Comunidad, no adhirieron a la unificación de la moneda. Por lo tanto continuarán a mantener sus monedas nacionales. Grecia también está excluida de esa unificación porque no cumplió determinadas metas macro-económicas, exigidas por los países miembros de la Comunidad Económica Europea. Un dato que vale la pena resaltar es que los 11 países mencionados representarán la segunda economía mundial en nivel de producción después de los Estados Unidos.

 

Catolicismo - ¿Usted podría analizar, para nuestros lectores, cual es el alcance de la implantación de una moneda única entre un conjunto tan grande de países, cada cual con sus características particulares?

 

Ing. Carlos del Campo - Tal medida viene siendo preparada hace años, pero sólo recientemente salió a público la cuestión de la moneda única. Para la consecución de tal objetivo, el primer paso fue definir las paridades entre las diferentes monedas de los países participantes.

Establecidas tales paridades, por ejemplo, cuantos francos vale un marco, cuantas liras vale un franco, etc. fueron arbitradas en el ECU (Unidad Contable Europea).

Ese ECU, será la base del Euro, permitiendo que la moneda única tenga paridades fijas en relación a las diferentes monedas locales y, al mismo tiempo, variable en relación al dólar. De esta forma, todas las monedas pasarán a oscilar juntas, en lo referente al dólar, pero manteniendo sus valores fijos entre ellas. En otros términos, las monedas de los diferentes países europeos quedarán congeladas entre sí a través de una tasa fija de cambio.

Como es sabido entre los especialistas, tal tipo de política hace con que los efectos de las flotaciones económicas y financieras, provenientes de situaciones críticas inesperadas, o del propio desarrollo en un contexto económico globalizado, repercutan directamente en la parte real de la economía, por ejemplo, en el nivel de producción y empleo.

El amortiguador o filtro -la política cambiaria y monetaria - deja de existir como instrumento o herramienta económica local. Ilustro con el ejemplo de un pasajero dentro de un auto. En esta analogía, el pasajero representaría a la población y el auto al país. En un auto sin amortiguadores o con amortiguadores gastados, los impactos en los baches, de una hipotética calle, afectan directamente la comodidad del pasajero. Entretanto, en el caso del auto cuyos amortiguadores estén en perfecto estado puede suceder que el pasajero ni siquiera perciba los baches existentes. O sea, los amortiguadores filtran las irregularidades de la calle haciendo con que el pasajero no sienta los vaivenes en su camino.

 

Catolicismo - En último análisis, ¿cuales serán las consecuencias para la población de cada país miembro?

 

Ing. Carlos del Campo - Para responder a esa pregunta, me remonto al auto hipotético de la respuesta anterior. Si el Euro significa renunciar a los amortiguadores o a tener amortiguadores gastados, la comodidad del pasajero va a depender esencialmente de las condiciones de la calle. En una calle asfaltada y sin baches, un auto, aún que no esté con los amortiguadores en buen estado, afectará poco la comodidad del pasajero. Se puede hasta permitir un mayor desempeño en la velocidad del auto, permitiendo al pasajero llegar más rápidamente a su destino.

Por otro lado, en una calle llena de baches, en un auto sin amortiguadores tendrá que andar despacio y el pasajero sentirá definitivamente los efectos del mal estado de conservación de la calle. En ese ejemplo, la calle representa el grado de desarrollo de cada país en relación a los otros. En otras palabras, cuan mayores sean las diferencias entre los aspectos tecnológicos, grados de competitividad de los diversos mercados -especialmente el mercado de trabajo- eficiencia en la distribución de los recursos, mayores serán los baches en la calle.

 

Catolicismo - ¿Ud. podría explicar  cual es el efecto de esos amortiguadores en la economía de los 11 países europeos que implantarán el Euro?

 

Ing. Carlos del Campo - Se puede imaginar que debido a la relativamente larga existencia del Mercado Común Europeo, tales diferencias no sean muy significativas en lo que se refiere al mercado de bienes. Pero, serán ciertamente con los otros mercados, como el de trabajo y el de servicios. En estos pueden ocurrir estremecimientos no pequeños que podrán resultar en conflictos político-sociales localizados. Sin tales amortiguadores, las autoridades locales podrán ser obligadas a llamar al Gobierno Central, transfiriendo las crisis nacionales para el ámbito internacional. Esto porque cualquier medida para amortiguar los efectos de los baches de la calle, o simplemente taparlos, tiene necesariamente un costo, que, como consecuencia del Euro deberá ser pago por el conjunto de los países miembros.¿Será que un alemán deseará pagar para tapar los baches de una calle francesa o italiana, por ejemplo? Considero prematuro hacer un juicio desde el punto de vista económico de lo que pueda suceder, pero son cuestiones que afloran en el espíritu de un economista. De cualquier modo, parece una hipótesis ardua de imaginar que la implantación del Euro no causará dolor. El resultado podrá ser, en muchas circunstancias, bien diferentes de aquellos que sus propagadores imaginan. En vez de una Europa en paz y en armonía, el Euro podrá conducirla a un pulular de conflictos sociales y políticos de consecuencias difíciles de prever.

 

Catolicismo - Según las noticias de prensa, parece que la mayoría de los dirigentes europeos vienen colocando el adviento del Euro como algo inevitable. ¿Es  bien eso de lo que se trata?

 

Ing. Carlos del Campo - Creo que no. La implantación del Euro obedece a un programa político más de que a una necesidad inevitable desde el punto de vista económico y social. De modo general, los países de Europa vienen alcanzando índices significativos de desarrollo y de bienestar económico. Es verdad que el desempleo se ha mantenido alto en años recientes, pero su origen no reside en los aspectos monetarios de las economías europeas. Reside en aspectos institucionales que crean obstáculos para un funcionamiento ágil y flexible del mercado de trabajo.

Por ejemplo, la legislación laboral predominante hace con que los costos de la mano de obra sean incompatibles con la productividad, dificultando ipso facto el aumento del nivel de empleo. Esto se torna aún más significativo en el contexto de una economía abierta al verificar que el costo de contrato de un trabajador europeo es significativamente mayor de que en los Estados Unidos y de otras regiones del mundo. Es obvio que la implantación del Euro, al expresar los precios de los bienes y servicios en una moneda única, elimina algunos aspectos, como flotaciones aleatorias de las tasas de cambio entre las monedas, que crean incertidumbre y dificultades en la transparencia de las transacciones comerciales. Pero; para que ese efecto sea duradero es indispensable que los países miembros -entre otras medidas- tengan un equilibrio fiscal en sus cuentas públicas, pues sin eso el Euro tendrá corta vida. Ojo, esa disciplina fiscal en un régimen con monedas diferentes como la actual, eliminaría también gran parte de las inseguridades provocadas por las flotaciones cambiarias aleatorias, por la misma razón de que estas son en gran medida, consecuencia de políticas fiscales incorrectas. Luego, por si misma, la implantación del Euro no disminuiría significativamente los grados de incertidumbre. En otros términos, si los Gobiernos europeos estuviesen dispuestos a instaurar una disciplina fiscal en las cuentas públicas en sus respectivos países y promover, entre otras medidas, reformas efectivas en sus legislaciones laborales, los beneficios que irán a afluir en términos de mayor bienestar económico y aumento de competitividad serían equivalentes.

A partir de ese racionamiento, se puede concluir que las ventajas adicionales de la implantación del Euro, por si mismas, no parecen muy significativas. Alegar que la mera transformación de las monedas locales en Euro da mayor transparencia y facilita significativamente las transacciones comerciales entre los países no parece muy relevante, sobre todo teniendo en vista las facilidades de comunicación informatizada hoy existentes. Finalmente  se podrá  alegar - como algunos líderes políticos vienen afirmando- que el Euro forzará a los gobiernos a realizar las reformas necesarias a pesar de las resistencias locales que vienen enfrentando, y que, por lo tanto, el sería un medio eficaz y necesario para mejorar la competitividad de la economía europea. Tal conclusión no nos parece muy lógica. Las resistencias pueden aumentar en vez de disminuir, dado que las reformas aparecerán como una imposición de un organismo extranjero. Las manifestaciones de inconformidad de sectores de producción que viene sucediendo en un pasado reciente -como reacción a las medidas impuestas por la Unión Europea- son ejemplos de que podrá ocurrir delante de medidas aún más amplias.

 

Catolicismo - Puesta la cuestión del Euro técnicamente, ¿cuál es su opinión: los horizontes están más o menos luminosos de que a primera vista podía parecer?

 

Ing. Carlos del Campo - A la pregunta le respondo con las palabras de mi inolvidable maître a penser el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira. Escritas hace 55 años, ellas se aplican de modo impresionante a la situación actual, como que apuntando horizontes sombríos: "Para el progreso de la humanidad, para la grandeza espiritual y material del género humano, es preciso que los hombres vivan unidos en la variedad. Cada pueblo tiene su idiosincrasia, su psicología colectiva, sus propias tradiciones. Este hecho, observado al pasar, no existe sin un sabio y amoroso designio de la Divina Providencia. Lo mostraremos en dos palabras. Consideremos por un instante el mapa de Europa. Hubo un tiempo en que cada uno de sus países tenía una cultura propia, nítidamente individualista y distinta a las demás. Cada una de estas culturas, floreciente expresión de la idiosincrasia de cada pueblo, constituye un tesoro.

"¡Cómo habría sido más pobre la civilización occidental y cristiana, si todos los pueblo europeos hubiesen tenido el mismo arte, la misma cultura, la misma mentalidad! Coordinadas y armonizadas esas tendencias variadas, dentro de la grande, augusta y substancial unidad de espíritu de la Cristiandad, era ella, no un germen de lucha ni fuente de problemas, sino exclusivamente expresión de pujanza, de riqueza, de capacidad creadora" ("Legionario", Sao Paulo nº 560, 02/05/1943)

 

Catolicismo - Finalizando, ¿Ud. piensa que, además de las razones económicas apuntadas para la formación de los Estados Unidos de Europa, hay razones de naturaleza política o inclusive filosófica?

 

Ing. Carlos del Campo - Lo que parece más relevante en la implantación del Euro es la intención de construir una pan-Europa sin fronteras y eliminar las costumbres de cada pueblo, desapareciendo gradualmente la noción de los países soberanos que la componen. Si ahora se renuncia al derecho de tener su propia moneda, se presupone que no se demore el momento en renunciar a poseer ejércitos propios, y mantener una organización política propia con su política exterior independiente, y así por delante. Es verdad que las normas del Tratado de Maastricht establecen el principio de subsidiariedad para definir los límites de la intervención de la autoridad central sobre las autoridades locales. Pero en la práctica, será difícil establecer tales límites. Medidas impuestas, en el pasado a los países miembros de la Unión Europea, por el Parlamento Europeo u organismos administrativos, indican bien que la independencia de los Estados soberanos está siendo prácticamente erosionada.

Es de temer que el Euro sirva de pretexto para imponer medidas que tiendan a limitar el funcionamiento de los mercados locales en pro de una pseudo-eficiencia en la distribución de recurso de Europa, como un todo. Tal imposición, acompañada de enormes recursos propagandísticos, podrá llevar a cambios desastrosos en la sociedad europea, aún perfumada con residuos de sociedad orgánica nacida bajo el influjo de la Iglesia Católica, especialmente en la Edad Media, restos estos, que constituyen el encanto de millones de admiradores en el mundo entero. -

 

 

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