São Paulo, 12 de maio de 2003

TENDÊNCIAS/DEBATES

 

¿A quién le interesa la mordaza?

 

DOM BERTRAND DE ORLEANS E BRAGANÇA

 

 

Fue como director de Relaciones Institucionales de la TFP que escribí mis anteriores artículos en este diario. Hoy, a capítulo personal, analizaré la precipitada secuencia de acontecimientos que llevaron en la práctica al amordazamiento (¿por cuánto tiempo?) de la TFP. Esto en el preciso momento en que el término –y la realidad- “mordaza” se va transformando en algo habitual en nuestro panorama político. Hace tiempo, un grupo disidentes de la TFP, que pasó a colaborar activamente con figuras destacadas del progresismo católico, vienen ejecutando contra la entidad una traicionera e inescrupulosa campaña. Mientras se apartan de ella en el plano ideológico, pretenden controlar sus cuadros directrices, en una actitud contradictoria y sospechosa.

    

Emprendieron tales disidentes una espuria batalla judicial, que tornaron cada vez más tumultuaria y confusa. Después de ver negadas muchas de sus aspiraciones en la propia Justicia, inopinadamente, logrearon esos disidentes dominar a la TFP, por medio de una asamblea de socios, totalmente irregular, y de una decisión judicial sorprendente y controversial, contraria a la jurisprudencia ampliamente dominante. De esta forma, se encuentra la TFP amordazada, pues no es difícil percibir que, controlada por personas que públicamente y en los propios tribunales de justicia manifestaron su oposición ideológica con la TFP, se encuentre ésta en la práctica silenciada

 

A fin de cuentas, ¿a quién le interesa verdaderamente esta mordaza?

 

La TFP siempre desempeñó un papel primordial en el panorama brasileño, lo que es reconocido aún con aquellos que de ella no concuerdan. En el campo político social, a través de una oposición de carácter ideológico a los factores disgregadores de la sociedad, originados por el socialismo y por el comunismo. En el campo religioso, por la denuncia a las tendencias y de las tácticas del progresismo teológico y del “izquierdismo católico”, infiltrados en el seno de la Santa Iglesia.

 

Bajo la dirección de Plinio Corrêa de Oliveira, la TFP no se cansó de mostrar la actuación en el sentido señaladamente revolucionario de la izquierda eclesiástica fortificada en la CNBB (Conferencia Nacional de los Obispos del Brasil), buscando instrumentalizar al Estado a servicio de su cruzada sin cruz. También no se cansó la TFP de apelar a los “obispos silenciosos” para que rompiesen la ilusoria unanimidad izquierdista en el seno del episcopado nacional, que dejaba perplejos a tantos fieles.

 

Actualmente la “izquierda católica” se encuentra incrustada en puntos claves del Estado, al mismo tiempo que maniobra varios de los llamados “movimientos sociales”. Con esa doble actuación, intenta de manera encarnizada imponer en el Brasil, su proyecto totalitario, que pasa obligatoriamente por una reforma agraria socialista y confiscatoria.

 

Hace poco Mons. Tomás Balduino presidente de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), hizo declaraciones que revelaron las intenciones de esa “izquierda católica”. Afirmó que es legítimo invadir propiedades rurales, aún las productivas, pues tales acciones apuntan para la nueva legislación que el país debe adoptar, y, luego de reconocer que el agro-negocio sustenta las finanzas del país, lo atacó sin piedad por impedir la “democratización” de la tierra, agregando que, donde “está la modernidad, está también el mayor atraso”.

 

Tales afirmaciones que incluían ataques frontales al Poder Judicial, no dejan dudas en cuanto a la radicalidad y hasta el fanatismo de ese proyecto socio-político. O sea, el incentivo a la violación de la ley y del orden establecido, la eliminación en gran escala de la propiedad privada  y la construcción de una sociedad “miserabilista”  opuesta al sano progreso. Todo teniendo en vista encaminar al Brasil para un régimen similar al “paraíso” cubano-castrista, que Frei Betto y otros líderes del “izquierdismo católico” presentan sin pudor como “modelo” de pobreza evangélica.  

No es necesario ser sagaz para darse cuenta a quien le interesa ahora, el silenciamiento de la TFP en el panorama ideológico del Brasil

  

Tal silenciamiento, entretanto, crea un problema de consecuencias imprevisibles, ya que es delicado alterar el equilibrio de influencias en la opinión pública, sobre todo en un país de fuerte índole religiosa como lo es Brasil, consagrado por mi tatarabuelo Dom Pedro I, a Nuestra Señora Aparecida.

 

Si atropellos judiciales o golpes políticos pueden  a corto plaza tener suceso, crean estas heridas profundas en la variada gama del público conservador y católico que, lejos del bullicio de la publicidad, tienen en la TFP su voz y su vez.

 

Sé que el señor Nuncio Apostólico en Brasil tiene en manos una carta en que le son expuestas las consecuencias que traerá la ruptura del equilibrio que la Santa Sede viene buscando mantener, particularmente en el pontificado de S. S. Juan Pablo II; entre sectores progresistas y conservadores. Es la perplejidad que tienen tantos fieles al percibir que tal operación de silenciamiento de la TFP tiene como instrumento inmediato un grupo de personas que explota el apoyo pontificio que recibiera para su organización y cuyas actitudes muy poco condicen con el Evangelio del cual se dicen heraldos.

 


Bertrand de Orleans e Bragança, 63, es tataranieto del Emperador dom Pedro I

 

dombertrand@terra.com.br

 

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