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TENDÊNCIAS/DEBATES
¿A
quién le interesa la mordaza?
Fue como director de Relaciones Institucionales de la
TFP que escribí mis anteriores artículos en este diario. Hoy, a capítulo
personal, analizaré la precipitada secuencia de acontecimientos que llevaron en
la práctica al amordazamiento (¿por cuánto tiempo?) de la TFP.
Esto en el preciso momento en que
el término –y la realidad- “mordaza” se va transformando en algo habitual
en nuestro panorama político. Hace tiempo, un grupo disidentes de la TFP, que
pasó a colaborar activamente con figuras destacadas del progresismo católico,
vienen ejecutando contra la entidad una traicionera e inescrupulosa campaña.
Mientras se apartan de ella en el plano ideológico, pretenden controlar sus
cuadros directrices, en una actitud contradictoria y sospechosa.
Emprendieron tales disidentes una espuria batalla
judicial, que tornaron cada vez más tumultuaria y confusa. Después de ver
negadas muchas de sus aspiraciones en la propia Justicia, inopinadamente,
logrearon esos disidentes dominar a la TFP, por medio de una asamblea de socios,
totalmente irregular, y de una decisión judicial sorprendente y controversial,
contraria a la jurisprudencia ampliamente dominante. De esta forma, se encuentra
la TFP amordazada, pues no es difícil percibir que, controlada por personas que
públicamente y en los propios tribunales de justicia manifestaron su oposición
ideológica con la TFP, se encuentre ésta en la práctica silenciada
A
fin de cuentas, ¿a quién le interesa verdaderamente esta mordaza?
La TFP siempre desempeñó un papel primordial en el
panorama brasileño, lo que es reconocido aún con aquellos que de ella no
concuerdan. En el campo político social, a través de una oposición de carácter
ideológico a los factores disgregadores de la sociedad, originados por el
socialismo y por el comunismo. En el campo religioso, por la denuncia a las
tendencias y de las tácticas del progresismo teológico y del “izquierdismo
católico”, infiltrados en el seno de la Santa Iglesia.
Bajo la dirección de Plinio Corrêa de Oliveira, la
TFP no se cansó de mostrar la actuación en el sentido señaladamente revolucionario de la izquierda eclesiástica
fortificada en la CNBB
(Conferencia Nacional de los Obispos del Brasil), buscando instrumentalizar al
Estado a servicio de su cruzada sin cruz. También no se cansó la TFP de apelar
a los “obispos silenciosos” para que rompiesen la ilusoria unanimidad
izquierdista en el seno del episcopado nacional, que dejaba perplejos a tantos
fieles.
Actualmente la “izquierda católica” se encuentra
incrustada en puntos claves del Estado, al mismo tiempo que maniobra varios de
los llamados “movimientos sociales”. Con esa doble actuación, intenta de
manera encarnizada imponer en el Brasil, su proyecto totalitario, que pasa
obligatoriamente por una reforma agraria socialista y confiscatoria.
Hace
poco Mons. Tomás Balduino presidente de la Comisión Pastoral de la Tierra
(CPT), hizo declaraciones que revelaron las intenciones de esa “izquierda católica”.
Afirmó que es legítimo invadir propiedades rurales, aún las productivas, pues
tales acciones apuntan para la nueva legislación que el país debe adoptar, y,
luego de reconocer que el agro-negocio sustenta las finanzas del país, lo atacó
sin piedad por impedir la “democratización” de la tierra, agregando que,
donde “está la modernidad, está también el mayor atraso”.
Tales
afirmaciones que incluían ataques frontales al Poder Judicial, no dejan dudas
en cuanto a la radicalidad y hasta el fanatismo de ese proyecto socio-político.
O sea, el incentivo a la violación de la ley y del orden establecido, la
eliminación en gran escala de la propiedad privada
y la construcción de una sociedad “miserabilista” opuesta al sano progreso. Todo teniendo en vista encaminar al
Brasil para un régimen similar al “paraíso” cubano-castrista, que Frei
Betto y otros líderes del “izquierdismo católico” presentan sin pudor como
“modelo” de pobreza evangélica.
No
es necesario ser sagaz para darse cuenta a quien le interesa
ahora, el silenciamiento de la TFP en el panorama ideológico del Brasil
Tal
silenciamiento, entretanto, crea un problema de consecuencias imprevisibles, ya
que es delicado alterar el equilibrio de influencias en la opinión pública,
sobre todo en un país de fuerte índole religiosa como lo es Brasil, consagrado
por mi tatarabuelo Dom Pedro I, a Nuestra Señora Aparecida
Si
atropellos judiciales o golpes políticos pueden
a corto plaza tener suceso, crean estas heridas profundas en la variada
gama del público conservador y católico que, lejos del bullicio de la
publicidad, tienen en la TFP su voz y su vez.
Sé que el señor Nuncio Apostólico en Brasil tiene en manos una carta en que le son expuestas las consecuencias que traerá la ruptura del equilibrio que la Santa Sede viene buscando mantener, particularmente en el pontificado de S. S. Juan Pablo II; entre sectores progresistas y conservadores. Es la perplejidad que tienen tantos fieles al percibir que tal operación de silenciamiento de la TFP tiene como instrumento inmediato un grupo de personas que explota el apoyo pontificio que recibiera para su organización y cuyas actitudes muy poco condicen con el Evangelio del cual se dicen heraldos.