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Edição 1851 . 28 de abril de 2004

Sociedad
La TFP do B 

 

Disidentes toman el poder en la organización más tradicional y conservadora del Brasil 


João Gabriel de Lima

Fotos Paulo Pinto/AE
AE
Los Heraldos del Evangelio y Juan Clá a la derecha: la cruz en forma de espada estaba en la ropa mortuoria de Plinio Corrêa de Oliveira, fundador de la TFP

Revolución, asambleas y poder popular. Estas palabras que se asocian habitualmente a partidos de izquierda, ahora nos son útiles para retratar el mar de fondo que tomó cuenta en uno de los símbolos más resistentes del conservadurismo brasileño. Baluarte del anticomunismo, exaltadora de íconos medievales, propagadores de la castidad, la Sociedad Brasileña de Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad, la TFP, está  rajada. Desde la muerte de su criador, Plinio Corrêa de Oliveira, la entidad estaba siendo dirigida por sus ocho socios fundadores, como mandaba el estatuto redactado en 1960. Un movimiento rebelde, entretanto, anuló el estatuto de la TFP, valiéndose de un dispositivo legal según el cual una sociedad civil sin fines lucrativos no puede ser dirigida sin consultar a sus integrantes, En medio de varias idas y venidas jurídicas, los rebeldes convocaron una asamblea, eligieron una nueva dirección  y, en pleno Miércoles de Semana Santa, tomaron posesión de la mansión situada en el barrio paulista de Higienópolis donde funcionaba la sede de la entidad. Llegaron acompañados de 50 policías –y al entrar, constataron  que varias alfombras e imágenes habían sido llevadas por sus antecesores . Los antiguos directores de la TFP perdieron el derecho no sólo al techo, sino también a la sigla y hasta de su blasón. El león rampante sobre fondo rojo estampado en los estandartes de la entidad era referencia de un grupo de militantes de la Iglesia tradicionalista de inicios del siglo XX. Imposibilitados de usarlo, los socios fundadores adoptaron un león parecido, sólo que con cara de bravo, y sosteniendo una espada de fuego, talvez para mostrar que no irán a desistir de la lucha tan fácilmente.

 
Alexandre Tokitaka
Sepulcro de la familia Corrêa de Oliveira en el cementerio de la Consolación, en San Pablo, disidentes continuan prestando homenajes al fundador

Para entender lo que acaba de suceder en la TFP, es necesario conocer la biografía de Joao Sconamiglio Clá Dias, de 64 años, que está para el movimiento como, mal comparando, el Che Guevara estuvo para la Revolución Cubana. Joao Clá, como es conocido en los cuadros de la entidad, militó en la TFP pormás de 30 años. En los años 60, se aproximó al fundador de la sociedad, Plinio Corrêa de Oliveira –llamado por los teefepistas de Doctor Plinio-, de quien se tornó una especie de secretario particular. Se aproximó también a la madre de Doctor Plinio, Doña Lucilia, y se pontificó a escribir un libro sobre ella. La obra, copiosa, consta de tres volúmenes ricamente ilustrados. Una prueba de la confianza de Doctor Plinio con su secretario fue que él le franqueó la correspondencia íntima entre madre e hijo, en la cual aparecen sobrenombres cariñosos como “Luzinha”, “Manguinha”, “minha boneca” y “minha marquesina”. Integrantes del grupo que está siendo alejado de la TFP desdeñan de esa amistad.. “Si él era así tan próximo , ¿por qué Doctor Plinio nunca propuso su nombre para la dirección de la TFP?, se pregunta el abogado Martim Afonso Xavier da Silveira, uno de los hombres fuertes del antiguo régimen. De acuerdo con un ex integrante de la TFP que conoce a ambos, decía que Doctor Plinio tenía realmente un cariño especial por el secretario, a quien acostumbraba llamar de “mi querido Joao, de ojos grandes y andaluces” Según el ex teefepista. Joao Clá llegó a hacer parte de un sector de la entidad que rendía culto a las figuras del Doctor Plinio y Doña Lucilia como si fuesen santos, y era tenido por muchos como sucesor espiritual del fundador.
Rogerio Montenegro
Interior de la sede de la TFP: antiguos directores llevaron las alfombras antes de ser expulsados

La rebelión en la TFP comenzó con la muerte de Plinio Corrêa de Oliveira, en 1995. “Muchos de los que no concordaban con la manera dictatorial con que los socios fundadores actuaban, eran boicoteados por la cúpula”, dice André Dantas, uno de los hombres fuertes de la disidencia. Según él, era comprensible que el grupo de los insatisfechos se reuniese en torno de Joao Clá, un lider particularmente fuerte entre los más jóvenes. De origen humilde, el lóider también era popular entre los más pobres, que se rebelaban contra la cúpula formada por apellidos tradicionales, en un caso típico de lo que antiguamente se llamaba de “lucha declases”. En 1999, el grupo disidente, bajo la batuta de Joao Cla, se reunió en otra sociedad, los Heraldos del Evangelio. Literalmente bajo la batuta, amante de la música coral, el líder de los disidentes comenzó a dirigir un grupo –los Caballeros del Nuevo Milenio- que se dedica la canto gregoriano y a otros géneros clásicos. En lugar del león rampante, los Heraldos del Evangelio adoptaron  como símbolo la cruz en forma de espada de Santiago. Era una figura heráldica de preferencia del Doctor Plinio, estampada en las ropas con la cual fue enterrado. Las principales diferencias entre la organización de Joao Clá y la TFP original son dos. Los Heraldos del Evangelio admite también mujeres –llamadas de “fiducias”, palabra latina que significa “confianza”. Y a contrario de la TFP, que siempre enfrentó la cúpula del Clero cuando éste defendía causas como la Reforma Agraria, los Heraldos del Evangelio se someten a la jerarquía. Tanto que fue reconocida por el Vaticano como Asociación Internacional de Derecho Pontificio. En el resto, tiene semejanzas con la TFP. Algunos de sus integrantes son mantenidos como “eremitas”, o sea, se separan de su familia y se dedican en forma integral a la entidad. Hombres y mujeres, es claro, ocupan residencias separadas. La castidad es recomendada. Se mantiene también el culto a los íconos de la antigua TFP. El miércoles pasado, aniversario de la muerte de Doña Lucilia, decenas de integrantes de los Heraldos del Evangelio –debidamente paramentados con trajes beige, escapulario con la cruz en forma de espada y botas- fueron al cementerio de la Consolación, en San Pablo, a prestarle homenaje.

 

AL inicio, la principal pelea entre los disidentes y al TFP –y que hasta hoy día están abiertos varios procesos jurídicos- era  por las donaciones que sustentan entidades de género. LA TFP estima haber dejado de percibir 12 millones de reales en todos esos años. Los disidentes contactaban a los antiguos donantes y captaban recursos en nombre de la nueva entidad- Peor. En algunos países donde la TFP estaba presente, sus representantes se “convirtieron” a Joao Clá. A punto que la disidencia se tornó mayor que la TFP –los Heraldos del Evangelio dicen tener filiales en 53 países contra 134 de la TFP original- Los Heraldos del Evangelio ocupan 250 inmuebles en Brasil, entre sedes administrativas y casas de eremitas, mientras que la TFP no llega a tener media centena. Con la asunción de la nueva dirección, cuyos integrantes son del grupo de Joao Clá –él no hace parte del grupo, pero todos saben que maniobra entre bambalinas- , es como si los Heraldos del Evangelio se tragasen a la TFP- La gran polémica hoy día, es sobre lo que irá a suceder de aquí en adelante, caso los antiguos integrantes no consigan revertir la derrota jurídica. Como se sabe, la TFP siempre tuvo una actuación política fuerte, defendiendo sus causas independientemente de las posiciones de la Iglesia. Joao Clá siempre prefirió las cuestiones estrictamente religiosas, y se somete a la jerarquía. “Lo que él va a hacer es colocar a la TFP a remolque de la Conferencia Nacional de los Obispos del Brasil, cono todo el izquierdismo allí presente, lo que es lamentable”, teme Martim Afonso Xavier da Silveira. “no vamos a imponer nada de forma dictatorial. Las asambleas serán hechas y la antigua dirección será llamada a opinar”, responde André Dantas. Se parece a frases de políticos del PT, de la época en que el PT no era gobierno. Realmente, izquierda y derecha no son más las mismas.


Nota del traductor: 

Al poner La TFP do B, el autor del artículo hace una analogía con el PC do B, o sea el Partido Comunista del Brasil.


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