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Sociedad La TFP do
B
Disidentes toman el poder en la organización más
tradicional y conservadora del Brasil
 João Gabriel de Lima
Fotos Paulo Pinto/AE
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AE
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| Los
Heraldos del Evangelio y Juan Clá a la derecha: la cruz en
forma de espada estaba en la ropa mortuoria de Plinio Corrêa
de Oliveira, fundador de la TFP |
Revolución, asambleas y poder popular. Estas
palabras que se asocian habitualmente a partidos de izquierda, ahora
nos son útiles para retratar el mar de fondo que tomó cuenta en
uno de los símbolos más resistentes del conservadurismo brasileño.
Baluarte del anticomunismo, exaltadora de íconos medievales,
propagadores de la castidad, la Sociedad Brasileña de Defensa de la
Tradición, Familia y Propiedad, la TFP, está
rajada. Desde la muerte de su criador, Plinio Corrêa de
Oliveira, la entidad estaba siendo dirigida por sus ocho socios
fundadores, como mandaba el estatuto redactado en 1960. Un
movimiento rebelde, entretanto, anuló el estatuto de la TFP, valiéndose
de un dispositivo legal según el cual una sociedad civil sin fines
lucrativos no puede ser dirigida sin consultar a sus integrantes, En
medio de varias idas y venidas jurídicas, los rebeldes convocaron
una asamblea, eligieron una nueva dirección
y, en pleno Miércoles de Semana Santa, tomaron posesión de
la mansión situada en el barrio paulista de Higienópolis donde
funcionaba la sede de la entidad. Llegaron acompañados de 50 policías
–y al entrar, constataron que
varias alfombras e imágenes habían sido llevadas por sus
antecesores . Los antiguos directores de la TFP perdieron el derecho
no sólo al techo, sino también a la sigla y hasta de su blasón.
El león rampante sobre fondo rojo estampado en los estandartes de
la entidad era referencia de un grupo de militantes de la Iglesia
tradicionalista de inicios del siglo XX. Imposibilitados de usarlo,
los socios fundadores adoptaron un león parecido, sólo que con
cara de bravo, y sosteniendo una espada de fuego, talvez para
mostrar que no irán a desistir de la lucha tan fácilmente.
Alexandre Tokitaka
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| Sepulcro de la familia Corrêa de Oliveira en el
cementerio de la Consolación, en San Pablo, disidentes
continuan prestando homenajes al fundador |
Para entender lo que acaba de suceder en la TFP, es
necesario conocer la biografía de Joao Sconamiglio Clá Dias, de 64
años, que está para el movimiento como, mal comparando, el Che
Guevara estuvo para la Revolución Cubana. Joao Clá, como es
conocido en los cuadros de la entidad, militó en la TFP pormás de
30 años. En los años 60, se aproximó al fundador de la sociedad,
Plinio Corrêa de Oliveira –llamado por los teefepistas de Doctor
Plinio-, de quien se tornó una especie de secretario particular. Se
aproximó también a la madre de Doctor Plinio, Doña Lucilia, y se
pontificó a escribir un libro sobre ella. La obra, copiosa, consta
de tres volúmenes ricamente ilustrados. Una prueba de la confianza
de Doctor Plinio con su secretario fue que él le franqueó la
correspondencia íntima entre madre e hijo, en la cual aparecen
sobrenombres cariñosos como “Luzinha”, “Manguinha”,
“minha boneca” y “minha marquesina”. Integrantes del grupo
que está siendo alejado de la TFP desdeñan de esa amistad.. “Si
él era así tan próximo , ¿por qué Doctor Plinio nunca propuso
su nombre para la dirección de la TFP?, se pregunta el abogado
Martim Afonso Xavier da Silveira, uno de los hombres fuertes del
antiguo régimen. De acuerdo con un ex integrante de la TFP que
conoce a ambos, decía que Doctor Plinio tenía realmente un cariño
especial por el secretario, a quien acostumbraba llamar de “mi
querido Joao, de ojos grandes y andaluces” Según el ex
teefepista. Joao Clá llegó a hacer parte de un sector de la
entidad que rendía culto a las figuras del Doctor Plinio y Doña
Lucilia como si fuesen santos, y era tenido por muchos como sucesor
espiritual del fundador.
Rogerio Montenegro
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| Interior de la sede de la TFP: antiguos directores
llevaron las alfombras antes de ser expulsados |
La rebelión en la TFP comenzó con la muerte
de Plinio Corrêa de Oliveira, en 1995. “Muchos de los que no
concordaban con la manera dictatorial con que los socios fundadores
actuaban, eran boicoteados por la cúpula”, dice André Dantas,
uno de los hombres fuertes de la disidencia. Según él, era
comprensible que el grupo de los insatisfechos se reuniese en torno
de Joao Clá, un lider particularmente fuerte entre los más jóvenes.
De origen humilde, el lóider también era popular entre los más
pobres, que se rebelaban contra la cúpula formada por apellidos
tradicionales, en un caso típico de lo que antiguamente se llamaba
de “lucha declases”. En 1999, el grupo disidente, bajo la batuta
de Joao Cla, se reunió en otra sociedad, los Heraldos del
Evangelio. Literalmente bajo la batuta, amante de la música coral,
el líder de los disidentes comenzó a dirigir un grupo –los
Caballeros del Nuevo Milenio- que se dedica la canto gregoriano y a
otros géneros clásicos. En lugar del león rampante, los Heraldos
del Evangelio adoptaron como
símbolo la cruz en forma de espada de Santiago. Era una figura heráldica
de preferencia del Doctor Plinio, estampada en las ropas con la cual
fue enterrado. Las principales diferencias entre la organización de
Joao Clá y la TFP original son dos. Los Heraldos del Evangelio
admite también mujeres –llamadas de “fiducias”, palabra
latina que significa “confianza”. Y a contrario de la TFP, que
siempre enfrentó la cúpula del Clero cuando éste defendía causas como
la Reforma Agraria, los Heraldos del Evangelio se someten a la
jerarquía. Tanto que fue reconocida por el Vaticano como Asociación
Internacional de Derecho Pontificio. En el resto, tiene semejanzas
con la TFP. Algunos de sus integrantes son mantenidos como
“eremitas”, o sea, se separan de su familia y se dedican en
forma integral a la entidad. Hombres y mujeres, es claro, ocupan
residencias separadas. La castidad es recomendada. Se mantiene también
el culto a los íconos de la antigua TFP. El miércoles pasado,
aniversario de la muerte de Doña Lucilia, decenas de integrantes de
los Heraldos del Evangelio –debidamente paramentados con trajes
beige, escapulario con la cruz en forma de espada y botas- fueron al
cementerio de la Consolación, en San Pablo, a prestarle homenaje.
AL inicio, la
principal pelea entre los disidentes y al TFP –y que hasta hoy día
están abiertos varios procesos jurídicos- era
por las donaciones que sustentan entidades de género. LA TFP
estima haber dejado de percibir 12 millones de reales en todos esos
años. Los disidentes contactaban a los antiguos donantes y captaban
recursos en nombre de la nueva entidad- Peor. En algunos países
donde la TFP estaba presente, sus representantes se
“convirtieron” a Joao Clá. A punto que la disidencia se tornó
mayor que la TFP –los Heraldos del Evangelio dicen tener filiales
en 53 países contra 134 de la TFP original- Los Heraldos del
Evangelio ocupan 250 inmuebles en Brasil, entre sedes
administrativas y casas de eremitas, mientras que la TFP no llega a
tener media centena. Con la asunción de la nueva dirección, cuyos
integrantes son del grupo de Joao Clá –él no hace parte del
grupo, pero todos saben que maniobra entre bambalinas- , es como si
los Heraldos del Evangelio se tragasen
a la TFP- La gran polémica hoy día, es sobre lo que irá a suceder
de aquí en adelante, caso los antiguos integrantes no consigan
revertir la derrota jurídica. Como se sabe, la TFP siempre tuvo una
actuación política fuerte, defendiendo sus causas
independientemente de las posiciones de la Iglesia. Joao Clá
siempre prefirió las cuestiones estrictamente religiosas, y se
somete a la jerarquía. “Lo que él va a hacer es colocar a la TFP
a remolque de la
Conferencia Nacional de los Obispos del Brasil, cono todo el
izquierdismo allí presente, lo que es lamentable”, teme Martim
Afonso Xavier da Silveira. “no vamos a imponer nada de forma
dictatorial. Las asambleas serán hechas y la antigua dirección será
llamada a opinar”, responde André Dantas. Se parece a frases de
políticos del PT, de la época en que el PT no era gobierno.
Realmente, izquierda y derecha no son más las mismas.
Nota
del traductor:
Al
poner La TFP do
B, el autor del artículo hace
una analogía con el PC do B,
o sea el Partido Comunista del Brasil.
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