Del libro:
Nuestra Señora de Fátima:
Profecías para América y el Mundo
¿Tragedia o esperanza?
INTRODUCCION
Las Apariciones y el
Mensaje de Nuestra Señora
Ing. Antonio A. Borelli Machado
EN
LOS LIBROS que tratan de los acontecimientos de Fátima, la descripción de
las apariciones y de los coloquios de Nuestra Señora con los videntes aparecen
inseridos en una secuencia de hechos que engloban las reacciones locales que las
apariciones provocaron, los interrogatorios a los videntes y a los testigos, las
curaciones y conversiones extraordinarias, los pormenores tan atrayentes de la
ascensión espiritual de los privilegiados niños, y numerosos episodios
conexos.
Después
de haber leído esos libros, sin embargo, aflora en el ánimo de muchas personas
el deseo de disponer de un texto que les facilite el detenerse con más detalle
en el mero contenido de las apariciones, para penetrar cada vez más en el
sentido del mensaje que Nuestra Señora vino a comunicar a los hombres, y así
poder atender sus pedidos.
Al
relato de las manifestaciones del Angel en 1916 y de Nuestra Señora en 1917
sigue el de las revelaciones particulares recibidas individualmente por los
videntes; en especial las de la Hna. Lucía. Como constituyen un complemento de
la apariciones de Cova da Tría, no podían faltar aquí.
Cuando
en 1967, con ocasión del cincuentenario de las apariciones, se preparó la
primera redacción de este trabajo, no fue posible acudir directamente a los Manuscritos-Memorias
de la Hna. Lucía. Su base principal fueron dos obras muy conocidas -consideradas
clásicas a respecto de Fátima, junto con la del canónigo Galamba de Oliveira
sobre la vida de Jacinta- que recomendamos a los lectores deseosos de tener una
historia más completa.
La
primera de ellas fue la del escritor católico norteamericano William Thomas
Walsh, Qur Lady of Fatima. Traducida
al castellano, fue editada en España por Espasa Calpe S.A., de Madrid, con el título
de Nuestra Señora de Fátima.
La
segunda obra fue Era uma Senhora mais
brilhante que o Sol..., del religioso italiano p. Giovanni de Marchi,
I.M.C., iniciador del Instituto de Misiones Consolata en Portugal. Fundador de
un seminario en Fátima, en los años que allí pasó, interrogó a los
principales testigos de los acontecimientos y anotó cuidadosamente sus
declaraciones. Entrevistó a la Hna. Lucía y pudo compulsar los manuscritos de
la vidente, de los que hablaremos más adelante. Fue traducida también al español
por Missões Consolata, de Fátima.
William
Thomas Walsh estuvo en Portugal en 1946, realizando interrogatorios y
entrevistas. Habló con la Hna. Lucía y basó su libro, de modo especial, en
los cuatro Manuscritos-Memorias escritos
por ella.
Ciertos
hechos que completaban y esclarecían algunos pormenores los tomamos de otros
autores, citados en los lugares correspondientes.
Nuestro
deseo de ver impreso el texto íntegro de estos preciosos documentos, para
edificación de todos los devotos de Nuestra Señora de Fátima, se vio por fin
realizado. En efecto, en 1973 fueron publicadas las Memórias e Cartas da Irmá Lúcia, por el padre Dr. Antonio María
Martins, S.I. Esta edición reproduce el facsímil de los manuscritos de la Hna.
Lucía y, lado a lado, su texto portugués en caracteres tipográficos, junto
con su correspondiente traducción al francés e inglés.
En
1976, año del cincuentenario de las apariciones de Nuestra Señora a la Hna.
Lucía en Pontevedra, el mismo p. Martins, 5.1.,editó en Oporto una nueva
reproducción facsímil, esta vez con las traducciones al castellano e italiano,
acrecentando un apéndice de nuevos documentos. Esta traducción castellana ha
sido publicada en España por Ediciones Fe Católica, de los jesuitas, bajo el título
de El Futuro de España en los Documentos
de Fátima, Madrid, 1977. Todas las veces que citemos la obra del p.
Martins, 5.1., o alguna de las cuatro “Memorias" de la Hna. Lucía, nos
referimos a dicho libro, cuya traducción la hemos conferido con el manuscrito
original, introduciendo -cuando lo hemos considerado oportuno- alguna precisión.
Nos
permitimos, no obstante, expresar el anhelo de que sea preparada en futuro próximo
una edición crítica completa que contenga, además de las “Memorias y
Cartas” ya publicadas, los varios interrogatorios a que la Hna. Lucía fue
sometida,1 las diversas piezas del Proceso Canónico 2 y toda la
correspondencia de la vidente que se logre aún reunir.3 La
importancia de este asunto ciertamente requiere que se haga tan meritorio
esfuerzo.
*
* *
Los
cuatro relatos escritos por la Hna. Lucía son habitualmente designados como
“Memorias I, II, III y IV”, respectivamente.
El
primero, escrito en un cuaderno rayado común, es un acopio de memorias
personales para la biografía de Jacinta. Aconteció que, en el día 12 de
septiembre de 1935, al efectuarse la exhumación de los restos mortales de la
pequeña vidente de Fátima, fallecida en 1920, se verificó que su rostro se
mantenía incorrupto. El obispo de Leiría, Mons. José Alves Correia da Silva,
envió a la Hna. Lucía una fotografía sacada en esa ocasión, y ella, al
agradecer, se refirió a las virtudes de su prima. El prelado le ordenó
entonces que escribiera todo lo que sabía de la vida de Jacinta, resultando de
ahí el primer manuscrito, que quedó listo hacia la Navidad de 1935.
En
abril de 1937, el padre Ayres da Fonseca, 5.1., hablando con el obispo de Leiría,
afirmó que el primer relato de la Hna. Lucía permitía suponer que otros datos
interesantes relativos a las apariciones permanecían desconocidos. Después de
una nueva orden de Mons. José Alves Correia da Silva, la Hna. Lucía se puso a
escribir la historia de su vida, entre los días 7 y 21 de noviembre de aquel año.
En
ese segundo escrito también habla de las apariciones de Nuestra Señora, aunque
de forma muy sumaria, y relata por primera vez públicamente las apariciones del
ángel. Diversas razones le habían llevado a no hablar hasta entonces sobre el
tema: un consejo del Arcipreste del Olival, Rvdo. D. Faustino José Jacinto
Ferreira, a quien le había narrado las apariciones, reforzado más tarde por
una recomendación idéntica del obispo de Leiría.
Por
Otro lado, las críticas y las burlas surgidas a propósito del relato de las
primeras apariciones del ángel en la primavera y el verano de 1915, y las
reprensiones severas de su madre, la indujeron siempre a una gran cautela y
discreción. Llama la atención, en las “Memorias” de la Hna. Lucía, su
gran reluctancia a hablar de sí misma y, por consiguiente, de las apariciones.
En
1941, el obispo de Leiría ordenó a la vidente que escribiera todo lo que aún
pudiese recordar al respecto de la vida de su prima, con miras a una nueva edición
del libro sobre Jacinta, que el canónigo Galamba de Oliveira quería reeditar. “Esta
orden -escribe
la Hna. Lucía- me cayó en el fondo del
alma como un rayo de luz, diciéndome que había llegado el momento de revelar
las dos primeras partes del secreto” (Cf. El
Futuro de España en los Documentos de Fátima, pág. 180). De este modo
inicia la Hna. Lucía su tercer manuscrito, revelando las partes actualmente
conocidas del secreto de Fátima. A continuación registra las impresiones que
ellas causaron en el espíritu de Jacinta. El relato tiene fecha del 31 de
agosto de 1941.
Sorprendido
con tales revelaciones, el canónigo Galamba de Oliveira concluyó que la Hna.
Lucía no había dicho todo lo que sabía en los documentos anteriores, e instó
al Obispo de Leiría a que le ordenara escribir un relato completo de las
apariciones:
“Mándele, señor Obispo, (...)
que escriba TODO. Pero TODO.
Que ha de dar muchas vueltas en el Purgatorio por haber callado tanta cosa” La
Hna. Lucía se disculpó diciendo que actuó siempre por obediencia. El canónigo
Galamba le insiste al obispo que le ordene “que
diga TODO, TODO; que no oculte nada” (con lo que, al parecer, también
aludía a la tercera parte del secreto).
El
obispo, sin embargo, prefiere no comprometerse: “Eso no mando. En asuntos de secretos no me meto” (ver nota 24).
Y simplemente ordena a la vidente que haga una narración completa de las
apariciones (Cf. “Memorias IV”, pág. 127 - las palabras en negrita están
subrayadas por la propia Hna. Lucía en sus manuscritos).
Fue
entonces redactado el cuarto documento, que lleva la fecha de 8 de diciembre de
1941. En él, la Hna. Lucía hace por primera vez un relato sistemático y
ordenado de las apariciones, declarando por fin que no omitió, “advertidamente”,
nada de lo que aún podía recordar, salvo, evidentemente, la tercera parte
del secreto, que no tema hasta entonces orden de revelar (Cf. “Memorias IV”,
pág. 140).
*
* *
La presente publicación va al encuentro del deseo de los lectores de conocer en toda su autenticidad el Mensaje de Fátima, pues en el relato de los coloquios se reproducen las propias palabras de la Hna. Lucía, tomadas directamente de sus Manuscritos- Memorias.
Notas
1.
El padre Sebastiâo Martins dos Reis, en su libro A
Vidente de Fátima dialoga e responde pelas Apariçôes, incluye los
siguientes documentos:
a)
Interrogatorios sucesivos hechos a los videntes en la época de las
apariciones por el Vizconde de Montelo (seudónimo del canónigo Dr. Manuel
Nunes Formigâo, de la Catedral Patriarcal de Lisboa);
b)
Interrogatorio hecho por el padre H. I. Iongen, Montfortiano holandés,
que estuvo con la Hna. Lucía en los días 3 y 4 de febrero de 1946, y publicó
el relato de esas entrevistas en la revista bimensual Médiatrice
et Reine, en los números de mayo, julio y octubre del mismo año;
c)
Identificación de los lugares históricos de Fátima, hecha por la misma
vidente el día 20 de mayo de 1946;
d)
Interrogatorio del Dr. J. J. Goulven, que la Hna. Lucía respondió por
escrito el 30 de junio de 1946 (el padre Sebastiâo Martins dos Reis informa que
la Hna. Lucía envió el manuscrito al obispo de Leiría, quien lo mandó
mecanografiar en tres copias que, después de firmadas por la vidente, tuvieron
el siguiente destino: una fue remitida al Dr. Goulven, otra quedó en poder de
la vidente y la tercera fue mandada archivar por el Obispo de Leiría junto con
el original. El autor no aclara si transcribió el documento del manuscrito o de
una copia);
e)
Interrogatorio del padre José Pedro da Silva (más tarde Obispo de
Viseu), contestado por la vidente el 10 de agosto de 1947.
Además
de estas declaraciones y de las entrevistas ya mencionadas del padre de Marchi y
de Walsh, la Hna. Lucía concedió otras a lo largo de cinco días (del 16 al 20
de septiembre de 1935), al escritor Antero de Figueiredo. Estas entrevistas las
comenta la vidente en sus Memorias IV (págs.
145 a 148).
2.
El Proceso Canónico, que se prolongío por ocho años, durante loscuales la
Hna. Lucía fue interrogada varias veces, concluyó a favor de las pariciones. El
Obispode Leiría, Monseñor José Alves Correia da Silva, en Carta Pastoral del
13 de octubre de 1930, se expresa así:
“En
virtud de las consideraciones expuestas y otras que omitimos por brevedad,
invocando humildemente al Divino Espíritu Santo y confiados en la protección
de María Santísima, después de oir a los Rvdos. Consultores de ésta nuestra
diócesis:
Tenemos
a bien:
1°.) declarar como dignas de crédito las visiones de los niños en la Cova da Iría, parroquia de Fátima, de esta diócesis, en los días 13 de mayo a octubre;
2°.)
permitir oficialmente el culto de Nuestra Señora de Fátima” (Cf. “A
consagraçáo
peía Igreja do culto de Nossa Senhora de Fátima”, por Mons. Fray Francisco
Rendeiro, OP., en Fátima, altar do mundo, vol. II, págs. 179 y 180).
3.
En la edición de las Memórias e Cartas da Irmá Lúcia (l 973),
el padre Antonio Maria Martins, S.I., (las citaciones que hacemos se refieren
siempre a la traducción castellana El Futuro de España en los Documentos de Fátima,
Ediciónes Fe Católica, Madrid, 1977), incluye, entre otras, algunas cartas de
la vidente a su confesor, el padre José Bernardo Gonçalves, 5.1., y hace notar
que fue éste quien “provocó más tarde la más valiosa correspondencia de la
vidente. La mayoría de estas cartas tratan de asuntos de conciencia, por lo que
no pueden ser publicadas ahora". En el prefacio del mismo libro, el padre
Martins dice que los escritos de la vidente, además de las “Memorias”,
“incluyen millares de cartas, la mayoría de ellas redactadas después de su
ingreso en el Carmelo de Santa Teresa, en Coimbra, el 25 de marzo de 1948”.
A propósito de su correspondencia con el padre Gonçalves, 5.1., la Hna. Lucía alude, en cierto pasaje, a la censura a que era sometida y que le impedía o dificultaba tratar asuntos de conciencia con él. Estas son sus palabras, en carta a este mismo padre (21 de enero de 1940): “Hace mucho que yo también deseaba escribirle, pero varios motivos me lo impidieron. El principal ha sido la censura. Escribir y no decir lo que necesitaba me parecía robarle tiempo; escribirle con la censura, imposible. La necesidad algunas veces no ha sido poca, pero, ¡paciencia! Todo ha pasado, y nuestro buen Dios a todos nos ha ayudado: a medida que ha mandado la herida, así la ha ido curando. Llegué a recelar -se lo confieso- que usted tampoco estaría dispuesto a gastar tiempo conmigo. Por eso le agradezco muchísimo la carta y la caridad que usó conmigo al abrirme camino. Que Nuestro Señor le recompense” (Cf. El Futuro de España..., pág. 166).
| Página de Inicio | Tradición y Acción | Artículos Varios |
| Catolicismo - Vida de Santos | Ambientes y Costumbres | Links |