A 42 años de la construcción del
MURO DE LA VERGÜENZA
Hoy se cumplen 42 años de la construcción del Muro de Berlín, oficialmente fue construido para: "proteger a los habitantes de la RDA contra los ataques fascistas occidentales". ¡¡¡Cuántos en Uruguay se encargaron de difundir dicha mentira!!!
Era el 13 de agosto de 1961, un tranquilo domingo de verano.
La foto que vemos a la izquierda fue sacada por un reportero en aquella
tarde, se volvió famosa a punto de ser considerada una de las más
espectaculares del siglo XX..
Ella iría a permanecer en la memoria de todos los que acompañaron la brutal división de Berlín.
En la foto se ve a un joven suboficial que armado, salta el alambre de púas en las cercanías de la Puerta de Brandenburgo.
Fue en el último instante una dramática fuga de la cárcel comunista
hacia la libertad.
Si, para la libertad que el paraíso de Marx y Lenin siempre negó, a una parte de Berlin.
A ejemplo de Schuman así se llama ese joven suboficial, incontable número de personas buscaron huir de la cárcel erigida por Walter Ulbricht y Erich Honnecker.
Sea intentando saltar el muro o lanzándose de edificios adyacentes como
los de la Bernauer Strasse, sea por vía acuática, cruzando a nado el Spree o
el Mar del Norte, en forma subterránea a través de túneles o mismo en forma aérea
como por ejemplo en globo.
Igualmente famosa fue la serie de fotos que documentó la muerte atroz de Peter Fletscher, un joven obrero de 20 años que en la tentativa de saltar el muro, fue fusilado por los Vopos, los guardias comunistas.
Fletscher agonizó por cerca de media hora caído junto al muro.
Los soldados lo dejaron que se desangrara.
Del lado occidental aterrados y sin poder hacer nada, oían los pedidos
de auxilio del joven moribundo. Sólo fue retirado luego que murió.
¿Muralla para proteger un paraíso?
¿Que fue lo que llevó a Ulbricht y a su sucesor Honnecker a construir el Muro de la Vergüenza? Terminada la Segunda Guerra Mundial, en 1945, Alemania derrotada fue dividida en cuatro zonas de ocupación bajo la vigilancia de las potencias aliadas, Estados Unidos, Inglaterra, Francia y la URSS. Los americanos quedaron señores de Baviera, los ingleses del Norte, los franceses con la región limítrofe a su país, y los rusos, a grosso modo con el este alemán.
De los
cuatro sectores el menos devastado era precisamente el oriental, que estaba en
poder de los rusos. El número de industrias destruidas en el sector occidental
por los bombarderos aéreos era incomparablemente mayor que del lado oriental.
En esas condiciones, Stalin resuelve crear en Alemania occidental
condiciones objetivas (utilizando la jerga marxista) para la explosión de una
revolución social para favorecer la toma del poder por los comunistas. Buscando agravar la penuria occidental, envió 10 millones de alemanes de los
Sudetes y de la región del Oder-Neisse.
Contaba con eso, crear en la Alemania libre el desempleo a gran escala y
con ello la miseria. Paso a paso por su parte, comenzó a implantar en la zona
rusa el sistema soviético con la receta de la triple reforma comunista: la
agraria, la urbana y la empresarial.
Lo que provocó un nuevo flujo de fugas hacia occidente. Después para
“proteger” su paraíso proletario de presumibles ataques de alemanes
occidentales hambrientos, construyó la Cortina de Hierro, con una extensión de
más de 1300 km.
Separación entre la prosperidad y la miseria
Berlín, incrustada en Eldorado soviético, estaba dividida a su vez en
cuatro sectores. No era difícil pasar de un sector a otro. Bastaba tomar un
tren, pagar un boleto de 20 centésimos y pasar por dos estaciones. De esta
forma, la ciudad constituía una especia de válvula de escape para todos los
descontentos e inconformes con el nuevo régimen totalitario rojo, que substituyó
al marrón de Hitler.
Stalin murió en 1952. Vino la era de Kruchev. Los años pasan y en
cuanto la RDA (República Democrá-tica Alemana) el paraíso comunista permanecía
en una utopía, la Alemania Occidental (a partir de 1949 República Federa
Alemana-RFA) apoyada en la energía de su pueblo y en el Plan Marshall, se erguía,
curaba sus heridas y se transformaba a todas luces en una nación que caminaba
hacia la prosperidad. Estos factores sólo contribuían para aumentar el deseo
de fuga de millones de infelices oprimidos y prisioneros de lado oriental.
En esas circunstancias, la válvula de escape que era Berlín acabó por transformarse en un verdadero agujero, por donde huyeron hasta la construcción del Muro, más de tres millones de personas.
Y el número de fugitivos no dejaba
de aumentar. Sólo en julio de 1961 el número ascendió a 60 mil.
Una vez en el
lado occidental de Berlín, los fugitivos podían dirigirse hacia Alemania
Occidental por vía aérea. Ulbricht consideraba imperioso poner fin a esa sangría.
En una maniobra típicamente diversionista, al responder una pregunta de
un periodista del Frankfurter Runschau, durante una conferencia de prensa en
junio de 1961 declaró: “Hay personas en Alemania Occidental que desea que
movilicemos a los trabajadores de la capital de la RDA para construir un muro.
Me es totalmente desconocido que esa intención exista...Nadie tiene intenciones
de construir un muro” (“Junde
Freiheit", 2/08/2001 pag. 2). Dos meses después
el Muro era una triste realidad...
Los culpables del Muro intentan una coalición con el Gobierno
El Muro de la Vergüenza no está más de pie. Lo derrumbó el fracaso
comunista y la indignación popular en octubre de 1989. En el alma alemana el
dejó, sin embargo, una inmensa cicatriz.
Y en cierta medida, continúa vivo en la mente de los alemanes que
no olvidan -¿cómo podrán olvidar?- a un régimen comunista instalado en su país,
a un gobierno títere de Moscú, que suprimió las desigualdades justas y
proporcionadas y las libertades individuales, minó la familia y golpeó a fondo
la propiedad privada, creó un sistema de vigilancia omnipresente, promovió
abusos, asesinó, torturó física y mentalmente millares de conciudadanos,
produjo el caos económico y llevó a una población entera a la miseria,
manteniendo todo eso durante más de cuatro décadas!!!
Responsable por esa calamidad fue el SED (Sozialistische Einheitspartei
Deutschlands), el partido comunista de la antigua RDA. Disuelta ésta, el SED
desapareció. ¿Desapareció en serio? ¡No!, porqué dejó herederos. Estos
anidados en el actual PDS cuyo líder y diputado de mayor expresión es Gregor
Gysi, no ahorran esfuerzos y propaganda para conquistar cargos de proyección.
Concretamente van a luchar por la intendencia de Berlín en las elecciones de
octubre.
Herederos ideológicos y también de la inmensa fortuna, -cosechada por
el SED- los diputados del PDS evitan cuidadosamente cualquier crítica, por
menor que sea, a los crímenes cometidos por sus predecesores.
No mueven un dedo siquiera para que las víctimas del SED sean
debidamente indemnizadas, (por ejemplo, los millares de perseguidos por las
reformas agraria, urbana y empresarial), y buscan a toda costa una coalición
con el SPD, el partido socialista del canciller Scröeder, y así obtener
puestos en el actual gobierno.
Una eventual colaboración del PDS con el SPD sería un escándalo sin
par en la historia de Alemania, y podría provocar, si existe la lógica,
grandes movimientos de indignación.
Tal indignación es previsible. El Muro de la Vergüenza se transformó
en un caso que pesa a fondo la conciencia nacional. Una eventual participación
de los comunistas del PDS en una coalición gubernamental podría sacudir y
despertar esa conciencia.
¿Y que sucederá si esa cicatriz vuelve a sangrar?