
Los tres Reyes Magos
y la Catedral de Colonia
Bellísima e imponente catedral, la más alta del mundo, lugar en que se encuentran los preciosos restos mortales de los primeros reyes que adoraron en esta Tierra, al Rey de Reyes, y Señor de los Señores
Renato Murta de Vasconcelos
Frankfurt - Alemania
Fotos
y cuadros de la Catedral de Colonia son conocidos en todo el mundo. Imponente,
con sus dos torres elevándose a casi 160 metros del suelo, ella es una joya
arquitectónica del arte gótico medieval, en las márgenes del río Reno
Oppidum
Ubiorum:
Esa era el nombre del floreciente núcleo urbano establecido por los romanos
en el año 38 AC., al norte de las fronteras de su imperio en tierras germánicas.
Casi un siglo después, en el año 50 DC, el núcleo adquirió el nombre de
Colonia Agripina ,en homenaje a la esposa del Emperador Claudio, quien era a su
vez madre de Nerón.
Con
la conversión de los bárbaros al cristianismo, nacieron en esa ciudad, a lo
largo de los siglos, grandes hombres reputados por su ciencia o santidad de
vida, a punto que Colonia fue calificada de la ciudad santa junto al Reno,
o la Roma del Norte, debido al gran número de iglesias. Debido a su
importancia, se transformó en sede de obispado y siglo más tarde, sus
Arzobispos eran a su vez Príncipes Electores del Sacro Imperio Romano Alemán
Reliquias
de los Reyes Magos
A
mediados del sigo XII, el emperador Federico Barbaroja invadió Milán y se
apoderó de las reliquias de los Reyes Magos, que se encontraban en la iglesia
de San Eustorgio de dicha ciudad desde inicios del siglo VI. El entonces
Arzobispo de Colonia, Mons. Rainald von Dassel, fue el encargado de trasladar
dichas reliquias para la Roma del Norte. Para guardarlas se confeccionó un gran
relicario de oro y piedras preciosas, trayendo en el frontispicio la escena de
la adoración de los tres Reyes Magos (1)
Ese
relicario comenzados por Nikolaus von Verdun en 1181 y terminado por sus discípulos
en 1220, constituye –juntamente con el relicario que guarda los restos
mortales de Carlos Magno- fabulosos ejemplo de la orfebrería medieval.
La
torre más alta
A
pesar de todo la piedad popular quería más. Era preciso un relicario mayor.,
en la cual la piedra y los vitrales protejan y envuelvan con esplendor el
relicario de oro y piedras preciosas. Se planeó entonces una inmensa catedral,
la mayor del mundo, cuya piedra fundamental fue colocada por el Arzobispo Konrad
von Hochstaden en el año 1248, en el lugar de la antigua catedral erigida en el
siglo IX
Colonia
era ya a partir de fines del siglo XIII, un gran centro de peregrinaciones
juntamente con Roma y Santiago de Compostela; y tal fue así hasta fines de
lsiglo XVIII, como constató Goethe en su famosa obra Italianische Reise
(Viaje a Italia).
Sin
embargo la construcción no fue terminada sino hasta el siglo XIX. Siendo
Colonia una ciudad rica, las torres sólo quedaron prontas el 15 de octubre de
1880, bajo el reinado de Guillermo I de Prusia. La Catedral de Colonia era
entonces el edificio más alto del mundo. Majestuosa y altanera, ella
sobrepasaba también a las demás catedrales por el tamaño de su fachada.
En su grandeza monumental,
desafiando la destructiva corrosión del tiempo, a la famosa catedral se le podrían
aplicar las palabras de Cicerón: “Alias ego vidi ventos; alias prospexi
animo procellas” (2) (Yo vi otros vientos y contemplé otras tempestades).
¡Magnífico lugar de reposo para los venerables restos de aquellos tres varones
que tuvieron el privilegio de estar entre los primeros en adorar al Rey de Reyes
y Señor de los ¡Señores
Odio
revolucionario
Contra
ese estupendo monumento de fe y de piedad, en la cual se reflejan los mejores
aspectos del alma del pueblo alemán, atrajo sobre sí a lo largo de todos los
tiempos, el odio de los impíos, ateos y revolucionarios de toda especie.
Hacia
fines de la primera mitad del siglo XIX, el mejor representante de dicho odio
fue Heinrich Heine, exponente del pensamiento ateo y republicano con tintas
comunistas. Amigo de Marx y exiliado en Francia por causa de sus escritos, Heine
consiguió luego de 13 años de exilio, autorización para volver a su país.
Las impresiones de su reencuentro con el suelo patrio después de tanto tiempo,
él las transcribió en su famosa sátira Deutschland, ein Wintermärchen
(Alemania un cuento de invierno). Escrita en verso, la obra, la cual es
considerada un texto clásico de la literatura alemana y materia de estudio en
colegios y liceos, o en cursos de literatura alemana para estudiantes
extranjeros.
Heine
cuenta que viajando a Hamburgo para visitar a su madre, llega a Colonia y
contempla con odio la antigua catedral, símbolo del “fanatismo” y de la
“superstición”. Parecidos improperios que lanzó la Revolución Francesa
contra la Iglesia...
Horror
satánico contra la catedral
Heine
se aloja cerca de la Catedral, y durante la noche tiene sueños. El se ve dentro
del templo, acompañado de un “espíritu familia parecido al ‘petit homme
rouge’ (pequeño hombre rojo) que seguía a Napoleón a todos lados”. En
la obscuridad del templo, un punto luminoso lo atrae. El se aproxima ante el
relicario de oro, donde reposan los tres Reyes, Melchor, Gaspar y Baltasar. Allí
está concentrado, según él, casi dos milenios de “obscurantismo”,
inconcebible después del “siglo de las luces”.
Despreciando sarcásticamente la muerte, la realeza y la santidad, Heine
hace una señal al “ejecutor de sus voluntades” (el tal “espíritu
familiar”), el cual, blandiendo una masa de hierro, destroza y hace añicos a
lo que él llama de “restos de la superstición”. Satisfecho con su
vandalismo impío, Heine se despierta.
Era
apenas un sueño, es verdad; pero cuán expresivo era de sus más íntimos
sentimientos. El deseaba que las torres de la Catedral, jamás fuesen
terminadas, y que el viejo edificio se transformase, en el futuro, en establo
para los caballos de las tropas de la Revolución. (3)
En
siglos anteriores al de Heine, hubo también enemigos de la Iglesia que
quisieron transformar templos católicos en establos también. Esa amenaza fue
hecha por los jefes musulmanes, tanto en las vísperas de la batalla de Lepanto
en 1571, como durante el cerco de Viena en 1683, manifestaron a su vez el deseo
de entrar en la Basílica de San Pedro a caballo.
El
sueño de Heine expresa muy bien la intensidad del odio que los revolucionarios
tienen no sólo a las venerables reliquias, sino también y sobre todo a
instituciones y valores de la Civilización Cristiana, incluso en sus edificios.
El
Islam y el sueño de Heine
Ese
impío escritos alemán murió hace mas de 150 años. ¿Desapareció con él
dicho odio? Evidentemente que no. El continúa
vivo. Tal vez con más virulencia que nunca, esperando la primera ocasión
favorable para mostrar su cara, sea por la violencia, sea por la lenta corrosión
emprendida por la Revolución cultural. Típico ejemplo de esa corrosión es la
actual tentativa de transforma la ciudad de Colonia en la capital homosexual de
Alemania!!!
Se
habla mucho que Europa –y particularmente en Alemania- sea el blanco de
terroristas islámicos. Y que de un momento a otros ocurriese algún atentado
terrorista.
¿No
sería la magnífica Catedral de Colonia, con sus venerables reliquias y sus
obras de artes; un blanco preferencial? Un ataque terrorista contra Colonia
tocaría de lleno el corazón de la Alemania Católica. ¡Que los tres Reyes
magos protejan nuestra Catedral!
Notas:
1.
En 1903 el relicario fue abierto y retiraron tres porciones de las reliquias de
los Reyes Magos. Se constató en esa oportunidad que se conservaban tanto el cráneo
como casi el resto de los huesos.
2.
Cicerón, familiares, 12, 25, 5.
3. Heinrich Heine, Deutschlan, ein Wintermächen, Insel Verlag, -frankfurt, 1993, pags. 31-34.