Manifiesto publicado en el ABC Color 11/08/2003

 Sociedad Paraguaya de Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad

 

TRANSMISIÓN DEL MANDO MANCHADA POR LA PRESENCIA DEL DICTADOR CASTRO

 ¿ OTORGARÁ PARAGUAY AMNISTÍA INCONDICIONAL PARA EL TORTURADOR Y TENDRÁ OÍDO SORDO Y  CORAZÓN INSENSIBLE PARA ONCE MILLONES DE INOCENTES VÍCTIMAS CUBANAS?

          La transmisión del mando siempre ha sido rodeada de una especial solemnidad.

        La dignidad de la primera magistratura así lo exige. Pues, aun cuando en una democracia como la nuestra, el detentor del poder es escogido por la ciudadanía, el Poder, el derecho de mandar y de coordinar las voluntades en pro de la consecución del Bien Común, viene de Dios Todopoderoso, Señor de la Historia, Redentor de los hombres, a Quien los pueblos como los individuos, los gobernantes como los gobernados, deberán rendir estrecha cuenta.

       Así, es natural que ante la trascendencia del acto, los países amigos de la comunidad internacional se hagan representar.

      Pero, delante de las ceremonias de transmisión del mando que se realizarán el próximo 15 de agosto, Fiesta de Nuestra Señora de la Asunción, y, ante el anuncio de que en ellas participará el dictador vitalicio y opresor de sus conciudadanos, Comandante Fidel Castro,  los paraguayos, sorprendidos, nos preguntamos:

      ¿Qué vínculos especiales unen a la oprobiosa dictadura comuno-castrista con nuestro país, que justifiquen su presencia en estas solemnidades?

       ¿Por qué nuestra Cancillería no hizo ver la alta inconveniencia de esa visita, máxime cuando esto sucede poco después de Fidel haber mandado fusilar sumariamente a tres jóvenes cubanos por el simple "delito" de querer ser libres escapando  de la isla prisión?

       Larga sería la lista de los crímenes cometidos por Fidel Castro y su secta comunista contra Dios y los hombres a lo largo de más de 40 años dentro de la propia Cuba, y, a nivel internacional, exportando y promoviendo en  numerosos países la misma revolución marxista.

        Revolución ésta que, por ocasión de la caída de la Cortina de Hierro, permitió a todo Occidente apreciar, perplejo y sin encubrimientos, sus efectos: el genocidio, la violencia y el crimen institucionalizados en proporciones nunca antes sospechados; la ruina, el caos y la desolación moral y material más grandes de la Historia.

       Delante de esta evidencia ¿Manifestó Castro algún reconocimiento del error, del crimen y del fracaso de esa doctrina en su esclavizada isla? ¿Dio muestras de remordimiento? ¿Hubo algún síntoma de querer liberalizar su brutal régimen?

       Muy por el contrario. Cínica y obstinadamente se ufana de mantener imperante uno de los últimos baluartes del comunismo en el mundo, sin importarle los sufrimientos del pueblo cubano.¿Cómo, entonces, pretende querer venir a sentarse en medio de los demás mandatarios,  delante del pueblo paraguayo y de sus autoridades? ¿No comprende que es un extraño que representa lo que nuestros pueblos no quieren, lo que la Ley Natural y la Ley de Dios prohiben, lo que la evidencia y el sentido común más elemental rechazan ?

       Pero, más sorprendente aún, resulta constatar la falta de indignación frente al cruel tirano cubano de ciertos “paladines” de la democracia, de los derechos humanos, de las libertades. Su indignación por la violencia real o imaginaria frente a los atentados contra la dignidad humana en los países no comunistas se transforma en obsequiosa simpatía, en aduladora cordialidad, cuando se trata de Castro. Contradicción tan inmensa que llega a tener carácter de misterio. Misterio éste más profundo que el enigma de las esfinges egipcias.  

 

*      *      *

      Nada, pues, a nuestro juicio, justifica la  presencia del más intransigente y obstinado dictador comunista. Nada de bueno se puede esperar de su participación.

      Ningún vínculo especial con él justifica su venida. Todos los vínculos que nos unen, por el contrario – vínculos de caridad, de cristiandad, de lengua, de origen y de destino – con el oprimido pueblo cubano, nos piden no homenajear al carcelero, al torturador, al tirano que los oprime injusta e inicuamente.

       Pero, "Sin duda, -como dice Plinio Corrêa de Oliveira- Fidel Castro es, hoy en día, uno de los hijos predilectos de la Revolución. Por esto puede practicar en su tierra las mayores crueldades y las arbitrariedades más evidentes, atentar indistintamente contra vidas y propiedades, que no se levanta apoyo ni conmiseración alguna en pro de las víctimas del dictador cubano". ¡Por eso todo se le tolera ... por eso lo toleramos, lo amnistiamos, lo prestigiamos!

       La Sociedad Paraguaya de Defensa de la Tradición Familia y Propiedad quiere proclamar delante de Dios y de la Nación su profundo rechazo y su indignada protesta por esta visita, y pide a sus compatriotas rezar a Nuestra Señora de la Asunción,  por el futuro de nuestra patria y por los millones de víctimas del comunismo en la Cuba tiranizada por Fidel Castro.

 JAVIER PEÑA MORA         GERARDO SCHULZ        Ing.Agr. RAUL ZAVAN      Dr.  OMAR PEÑA

 SOCIEDAD PARAGUAYA DE DEFENSA DE LA TRADICIÓN, FAMILIA Y PROPIEDAD

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