RECHAZANDO
EL CODIGO DA VINCI
Mensaje ocultista anticatólico
en el Código Da Vinci
Mezcla de conceptos gnósticos con burdas invenciones a las que se les atribuye una veracidad histórica, una intriga puramente imaginativa, el libro El Código Da Vinci, inocula en el espíritu del lector desprevenido las dudas ocultistas contra le fé católica.
La
Comisión de Publicaciones de la TFP americana acaba de lanzar el libro: Rechazando
El Código Da Vinci, en q
ue califica a la obra de Dan Brown como una novela
brutalmente agresiva contra Nuestro Señor Jesucristo y la Iglesia Católica. El
libro de la TFP americana, es parte de una trilogía en las que ya fueron
publicados otros dos libros: Yo ya enfrenté otras tempestades (en
respuesta a los escándalos y a los reformistas que quieren democratizar la
Iglesia); y En Defensa de una ley suprema (porque es nuestro deber
resistir al “casamiento” y al movimiento homosexual).1
De
la misma manera que ocurrió con la fantasmagórica ocultista del brujo Harry
Potter, la novela El Código Da Vinci, se volvió un best seller,
el cual luego será transformada en una superproducción hollywoodiana.
Algunos
podrán declararlo como una novela frívola a ser leída en salas de espera o
durante un viaje; pero el libro es mucho más que eso. Un trailler de
propaganda del film ilustra muy bien el clima psicológico que crea la novela.
Con un fondo musical New Age, una voz cargada de misterio nos habla de “un
mensaje que fue ocultado durante siglos [...] un secreto que puede
cambiar la trayectoria de la humanidad para siempre”. Y concluye: “No
importa lo que usted haya leído, no importa en lo que usted crea, ya dimos el
primer paso”.
El
secreto así mencionado, que sirvió de base para la novela de Brown, es la
alegación que “casi todo lo que nuestros padres nos enseñaron sobre
Jesucristo es mentira”.2
El
deseo de El Código Da Vinci, es mostrarnos cual sería el “verdadero
evangelio” y probar que Nuestro Señor Jesucristo no es Dios. Se trata por lo
tanto, de un libro de “apologética” religiosa, bajo el disfraz de una obra
de ficción. Una “apologética” en defensa del ocultismo pagano; la gnosis.
Muchas
personas que no son inclinadas a leer un libro de formación religiosa, con
frecuencia son atraídas por la lectura de una novela que, a través del
suspenso, la aventura y el misterio, el novelista desarrolla los principios de
una religión. Envueltos por la excitación de la trama, tales lectores fácilmente
asimilan, por lo menos, parte del mensaje religioso contenido en la novela.
A
lo largo de sus excitantes páginas de suspenso y acción, El Código Da
Vinci alega que el Nuevo Testamento es un instrumento de la Iglesia para
engañar al pueblo sobre Cristo, cita a los gnósticos “Evangelio de
Felipe”, “El Evangelio de María Magdalena”, alegando que se trata de los “más
antiguos registros cristianos” y de los verdaderos “evangelios
originales e inalterados”.3
En
la introducción, Brown informa al lector sobre la existencia del “Priorato de
Sión”, que habría sido fundado en 1099 por Godofredo de Bouillon. Esta
información estaría basado en un hipotético documento que habría sido
descubierto en Paris en el año 1975, en la Biblioteca Nacional, tildándolo
Brown de “los archivos secretos”. Termina su introducción
defendiendo la exactitud de sus descripciones. Con eso él crea en la mente del
lector, una sensación de credibilidad, preparándolo a aceptar el mensaje gnóstico
oculto en su novela.
En
el centro de su trama absurda y blasfema de Nuestro Señor Jesucristo, el autor
coloca un supuesto casamiento con Santa María Magdalena, habiendo tenido un
hijo de ambos, el cual sería el inicio de un linaje divino. Para impresionar a
los lectores crédulos, uno de los personajes: Sir Teabing, afirma que esa
descendencia de Jesús y María Magdalena, es atestada por numerosos
historiadores.4 En verdad, se trata de escritores claramente
ocultistas, que usan “un abanico de disciplinas conocidas colectivamente
como ‘esotéricas’: astrología, alquimia, cabala, tarot, numerología y
geometría sagrada”.5
Una
de las autoras consultadas por Dan Brown, Deike Begg, es
astróloga consultora de la Facultad de Estudios Astrológicos en la
ciudad de Devon, Inglaterra.
Esos
“historiadores” ocultistas no hacen distinción entre realidad e imaginación.
Margaret Starbird, principal fuente de Dan Brown para sustentar el supuesto
casamiento de Nuestro Señora con Santa María Magadalena, afirma con
desparpajo: “Mi narración de María Magdalena y de la pequeña Sarah (la
supuesta hija de Nuestro Señor) [...] es ficción,6
[...] Es claro que yo no lo puedo probar [...] que Jesús
se casó o que María Magdalena fue la madre de su hija”.7
Cuando
se lee con atención El Código Da Vinci, buscando mantener un hilo lógico
de los acontecimientos y sin dejarse llevar por los trucos literarios que
complican los hechos para provocar el suspenso, lo que se encuentra es una
historia ridícula y una trama absurda. Hagamos aquí un resumen.
Un
Papa enemigo de la organización católica Opus Dei decide acabar con ella. Su
Obispo Prelado recibe un misterioso llamado telefónico de un desconocido que le
propone un pacto: él le pondrá en las manos el Santo Grial, caso el Opus Dei
le entregue a uno de sus miembros para obedecerle ciegamente. El Prelado sería
tan ingenuo y amoral a punto de confiar en un desconocido y aceptar su absurda
propuesta.
Entonces
el desconocido, que (más tarde se sabe) es un ocultista gnóstico, enemigo de
la Iglesia; hace que el supuesto miembro del supuesto Opus Dei, asesine a varias
personas. Una de ellas es, supuestamente, el encargado del Museo del Louvre, que
sería el Gran Maestre de una sociedad secreta ocultista, el Priorato de Sión,
fundada por Godofredo de Bouillon, uno de los líderes de la Primera Cruzada, y
tendría como su “brazo armado” a los Caballeros Templarios. Estos serían
ocultistas y adorarían a Santa María Magdalena como una diosa.8
Leonado
da Vinci, habría sido uno de los Grandes Maestres del Priorato de Sión, y sus
pinturas estarían llenas de ocultismo. Por ejemplo, en el cuadro de la Santa
Cena, el habría pintado a Santa María Magdalena en vez de a San Juan
Evangelista, contrariando el hecho corriente de la cena. Eso probaría el
casamiento de Nuestro Señor y la Santa.9
En su célebre “Mona Lisa” Leonardo se tendría pintado a si mismo en
trajes femeninos...10
La
nieta del ocultista encargado del Louvre y un profesor americano de “simbología
religiosa” son cómplices del asesinato cometido por el “monje” del Opus
Dei, a lo que son perseguidos por un policía católico, el cual quiere absolver
a dicha organización católica. Comienza entonces una persecución primero por
Paris, y luego por toda Francia, Inglaterra y Escocia, con la pareja huyendo, y
al mismo tiempo buscando el Santo Grial.
Contrariamente
a la leyenda medieval, el Grial no sería el cáliz en el cual Nuestro Señor
consagró el vino en la Ultima Cena, y en el cual José de Arimatea habría
recogido sangre que Jesús derramó en la cruz; sino el cuerpo de María
Magdalena, porque ésta sería una diosa y se habría casado con Jesús, y de
allí habría surgido un linaje divino que existiría hasta nuestro días.
En
medio de su huída, la nieta y el profesor americano discuten entre sí todas
las tesis gnósticas y haciendo críticas a la Iglesia. Se junta a ellos, el
ocultista que está por detrás de toda la trama, el cual les explica que la
verdadera religión es la gnosis, y que la Iglesia Católica es una impostora.
De acuerdo con esta versión, Nuestro Señor no sería Dios ni el fundador de la
Iglesia, sino que habría sido
fundada por el Emperador Constantino. Igualmente la Biblia habría sido obra de
dicho emperador, como también el “mito” de la divinidad de Nuestro Señor
Jesucristo. Además de eso, de acuerdo con el plan primitivo, el jefe de la
Iglesia no sería San Pedro, sino Santa María Magdalena (lo que estaría
probado por los “evangelios gnósticos”).
Al
fin de la novela la pareja consigue librarse de sus perseguidores y el profesor
americano descubre el “verdadero Santo Grial”,que sería la tumba de Santa
María Magdalena en pleno centro de Paris; en un gesto de idolatría, se
arrodilla y adora sus restos.
Rechazo
total a El
Código Da Vinci
El Código Da Vinci
no es una novela histórica. Es fantasioso, con una narración atrayente para
difundir creencias gnósticas sobre la vida de Nuestro Señor Jesucristo y la
Iglesia. Un lector no muy atento, hipnotizado por la narración, no podrá
percibir esa propaganda gnóstica. Pero... podrá ser picado por el bichito de
la duda: ¿será que Brown tiene razón? ¿será que la Iglesia ocultó la
verdadera historia de Cristo durante 2.000 años?
Incluso,
si El Código Da Vinci se presentase como mero trabajo de ficción, y se
dijera que no se basa en hechos y documentos dignos de crédito, su ataque
blasfemo a la Fe católica merecería nuestro rechazo. Esas investidas e
insinuaciones nos incentivan a la reparación y a la acción. Nosotros adoramos
a Cristo como Hombre-Dios y creemos en la Iglesia, una, santa, católica y apostólica,
que es el Cuerpo Místico de Cristo. Por eso rechazamos las blasfemias de Dan
Brown contra nuestro adorable Salvador y sus afirmaciones históricamente falsas
y fantasiosas de que Constantino fundó la Iglesia e impuso la creencia en la
divinidad de Cristo.
Al
ver nuestra Fe atacada y a nuestro Dios ofendido de sea manera, nosotros también
nos consideramos ofendidos y tenemos el deber de protestar.
Nuestra
pacífica protesta adquiere especial urgencia por el hecho que El Código Da
Vinci no es una obscura obra de ficción, sino un libro de suceso,
favorecido ampliamente por la propaganda, con más de 35 millones de ejemplares
vendidos en todo el mundo. Invirtiendo sus mejores recursos en una versión
cinematográfica la que diseminará ampliamente ese mensaje alrededor del mundo,
Hollywood se empeña igualmente en una inimaginable promoción de las falsedades
contenidas en el libro.
El
objetivo de la TFP americana, al publicar el libro Rechazando El Código
Da Vinci, lo hizo para fortalecer a los lectores ante las dudas insidiosas
contra la Fe difundidas subrepticiamente a gran escala. Muchos católicos no
disponen de los argumentos para refutar tales absurdas acusaciones, y el libro
de la TFP americana busca colocarlo a su alcance. Pretende a su vez, ser también una defensa pública contra una ofensa
pública, reafirmando lo que siempre la Iglesia enseñó a lo largo de dos mil años;
una posición firme apoyada en la Roca de San Pedro.
La
Iglesia Católica, al contrario de sus enemigos, no tiene ningún secreto o código
oculto, y nunca temió proclamar la verdad. Es pretenciosa y vana la ostentación
de los promotores del film, en su tentativa de “estremecer los fundamentos
de la Cristiandad” o “cambiar la trayectoria de la humanidad para
siempre”.
En nuestro inseguro mundo, que nos vemos amenazado por el terrorismo, las drogas, enfermedades, la inseguridad, tenemos el derecho y el deber de prevenirnos contra los peligros morales y espirituales representados por tal ataque, que busca atacar nuestras almas, que amenaza de destruir nuestra fe, convicciones y principios,. Nuestra mejor defensa consiste en oponernos con decisión y convicción a esa enorme ola de blasfemias.-
* * *
Notas:
1-
Los libros pueden ser obtenidos en el site: www.tfp.org
2- Dan Brown, El Código Da Vinci, Sextante, 2004 p.223.
3-
Op. cit., pp.233 y 235
4-
Op. cit. pp. 241-242
5-
Michael Baignet, Richard Leigh and Henry Lincoln, Holy Blod, Holy Grail
–New York Publishing. 1983- p. 19.
6-
Margaret Starbird, Mary Magdalene The Beloved,
www.magdelene.org/beloved
essay.php
7-
Margaret Starbird, The Woman With The Alkabaster Jar; Mary Magdalen and the
Holy Grail --Rochester, Vy.: Bear&Co., 1993--.
8-
Esas es otra de las mentiras que El Código Da Vinci toma de autores
ocultistas. Para una correcta interpretación de la historia de los Templarios,
ver Charles Moeller, The Knights Templars,
http://newadvent.org/cathen/14493a.htm
9-
Todos los críticos de arte niegan tal disparate. Por ejemplo: Bruce Boucher, curador del Art Institute of Chicago, en el artículo Does
The Da Vinci Code Crask Leonardo? (The
New York Times, 3/08/03); Aviad Kleinberg, profesor de Historia de la Tel
Aviv University, The feminist mystique, Haaretz, 7/11/03.
10-
Se trata de otro absurdo en un libro lleno de tales. De acuerdo con el primer biógrafo
del Leonardo, Giorgio Vasari (1511-1574), la mujer representada en la pintura es
Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo. De allí que el cuadro también
es conocido como La Gioconda o la Joconda. Otro absurdo de Dan Brown es afirmar
que la “Mona Lisa” es un anagrama de los nombres Amon e Isis, deidades
egipcias de la fertilidad. Es apenas un ejemplo de su falta de seriedad
intelectual. No está de más decir que “Mona” es un título de cortesía
italiano que significa “Mi Señora”. Por lo tanto, Mona Lisa significa
simplemente: Madame o Señora Lisa.
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